El ministro de Energía, Juan José Aranguren, se mostró confiado esta noche en que la nueva tarifa de gas podrá aplicarse a partir del primero de octubre próximo, tras la audiencia pública de mediados de mes, y dijo que permitirá "empezar a terminar con un esquema distorsionado, desigual, injusto, que subsidia a los usuarios de mayores ingresos".
En un encuentro con la prensa realizado en su despacho, durante el cual se mostró de buen humor y confiado en que podrá avanzar con un reordenamiento del esquema de tarifas, Aranguren explicó que los cambios introducidos tras el fallo adverso de la Corte aplican un sistema "más gradual que sólo cambia los precios de boca de pozo".
"Estamos proponiendo un aumento promedio del 203 por ciento promedio para los usuarios residenciales, mantenemos el tope del 500 por ciento para comercios e industriales -porque sobre esto la Corte Suprema no se expidió- y establecemos un esquema de ajustes semestrales, de tal manera de llegar a la eliminación total de los subsidios en octubre de 2019", destacó.
Explicó que eso no se aplicará a la Patagonia, donde la reducción de subsidios será mucho más gradual, y recién se terminará de aplicar en octubre de 2022.
Reveló, además, que mientras el 2015 se destinaron 5.700 millones de dólares a subsidiar las tarifas de gas, para este 2016 se estiman 3.500 millones, en especial porque cayó el costo de importar el combustible.
Consultado sobre cuál será el impacto de aplicar un ajuste promedio del 203 por ciento, en lugar del previsto inicialmente con un tope del 400 por ciento, Aranguren explicó que "ese cálculo es imposible hacer aún, porque todavía debemos definir la ecuación en transporte y distribución", lo cual estará listo para la segunda audiencia, prevista para octubre de este año".
El ministro expuso una serie de diapositivas que explican la estructura tarifaria propuesta, la cual estará disponible desde este martes en la web del Ministerio, y precisó que hay 8.167.000 hogares usuarios, de los cuales el 28 por ciento pertenece al segmento más bajo de consumo, y un 13% al más alto.
"Existen siete categorías de consumidores y distorsiones de todo tipo que se han ido acumulando, esto es un descalabro del cual queremos ir saliendo para dotar de racionalidad al esquema tarifario", explicó.
Señaló también que otro de los grandes objetivos de la reestructuración tarifaria será dotar de mayor racionalidad al consumo y fomentar el ahorro".
También se buscará "incrementar la disponibilidad de gas para los sectores productivos, en especial la industria".

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Sección Editorial

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Luis Romera
Luis Romera · Hace 2 meses

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