El Gobierno nacional salió a ponerle paños fríos a la denuncia contra el jefe de la AFI, Gustavo Arribas, quién habría recibido casi 600 mil dólares de Odebrecht, una empresa involucrada en un escándalo de corrupción en Brasil.

En el texto distribuido por sus voceros, Arribas reconoció: "La transferencia de US$ 70.475 que efectivamente se acreditó en mi cuenta, corresponde a parte del pago del precio por la compraventa de un inmueble de mi propiedad de la Ciudad de San Pablo". Negó además haber recibido las otras cuatro transferencias, que sumadas alcanzan la cifra de US$ 594.000. Y criticó el trabajo del periodista de LA NACION Hugo Alconada Mon.

Desde el Gobierno no hubo explicaciones públicas, pero los funcionarios consultados intentaron relativizar la gravedad del hecho, aclarando que en 2013 Arribas no era funcionario, sino intermediario en compras y ventas de jugadores de fútbol.

"Parece inverosímil que Arribas haya sido gestor del gobierno nacional de entonces para acelerar la puesta en marcha de una obra nacional, como insinúa la nota", explicaron en un despacho oficial. Otro funcionario calificó de "coincidencia" que la fecha de los giros a Arribas fueran justo después de la reactivación de las obras en el Sarmiento, en las que también participa la firma Iecsa.

¿Y el reclamo de Elisa Carrió, que pedirá a la Justicia que investigue los pagos de Meirelles? "Si fuera la primera vez, vaya y pase. Pero Carrió denunció hasta a dos funcionarios de su amigo (Juan José) Aranguren; no nos sorprende nada", ironizó un funcionario. No sabía que Mario Negri, titular del interbloque Cambiemos, se sumó a las críticas y pidió, al igual que Carrió, que Arribas se presente a la Justicia para dar explicaciones.

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