En las primeras tres semanas de gestión, el Gobierno nacional ha debido afrontar problemas y tomar decisiones que muestran la existencia de obstáculos económicos y carencias sociales que ya no pueden ser ocultados. Exhibe, también, voluntad firme de gobernar.
Más allá de acuerdos o desacuerdos, debe recordarse que las nuevas autoridades -nacionales, provinciales o municipales- tienen el derecho y el deber de poner en práctica sus plataformas y llevar adelante los compromisos que asumieron ante toda la ciudadanía, los haya votado o no.
Nadie, políticos, sindicalistas, dirigentes sociales ni ciudadanos comunes, debe obstruir esa tarea.
No se trata de benevolencia sino de obligación cívica. La conducta de los legisladores bonaerenses del Frente para la Victoria, al negar quórum para el debate del Presupuesto, es insostenible e ilegítima. Es una mera acción de obstruccionismo que contradice el último discurso de la expresidenta cuando dijo "no vamos a dejar a ningún gobierno sin presupuesto".
Fue muy positiva, en cambio, la reacción inmediata de la gobernadora María Eugenia Vidal al resolver a través de decretos ciertas cuestiones urgentes contenidas en el proyecto al que le había negado su voto una fracción opositora, que incumplió un compromiso previo con las autoridades e ignoró sus deberes políticos.
El otro gravísimo problema que estalló la última semana fue la fuga de gangsters de un penal bonaerense, un episodio que desnudó las falencias del servicio penitenciario y el enquistamiento del crimen organizado en distintos estamentos del Estado. No faltaron las conjeturas de tono conspirativo al respecto. La inseguridad constituye la mayor preocupación de los argentinos y combatirla debe ser obligación de todos, sin mezquindad ni banderías.
En esta nueva etapa de la vida nacional se plantea vigorosamente la necesidad de asumir a nivel colectivo el espíritu de la república. Esa visión es decisiva en la ética política y traza una divisoria de aguas entre el poder entendido como atributo personal del gobernante y el gobierno asumido como un servicio a la Patria y a la sociedad, esencialmente transitorio.
El ejercicio del Gobierno solo tiene sentido por la representación de los intereses de los ciudadanos, para garantizar la igualdad de derechos y la libertad. La razón práctica de la república como sistema está contenida en una clásica definición: "El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente".
Los argentinos estamos ante una situación comparable a la que se vivió en 1983, cuando era perentorio encaminar al país por la senda de la democracia y los derechos humanos. Hoy es imprescindible que la dirigencia sea capaz de dar un paso adelante y aceptar que "quien gana gobierna y quien pierde acompaña".
En estos primeros días de gestión, la presidencia de Mauricio Macri sufre algunos embates que, aunque minoritarios y contradictorios con el sentimiento generalizado, revelan la enorme dificultad que tenemos los argentinos para entender el sentido profundo de la idea de democracia.
El levantamiento del cepo al dólar, la reducción o eliminación de retenciones y las definiciones de objetivos sociales y de desarrollo, así como el conjunto de las medidas adoptadas, generan confianza y merecen acompañamiento.
Existe un consenso generalizado acerca de la necesidad de poner freno a la inflación, agilizar el comercio exterior y estimular la inversión.
La recuperación de la economía no es un tema que solo atañe a los gobernantes, sino la necesidad de una ciudadanía que tiene derecho a vivir mejor.
La mayoría de los sectores opositores muestran una actitud positiva, que no es ni debe ser complaciente.
Frente a ciertos atisbos de oportunismo político, conviene recordar que el mesianismo político es un vicio retrógrado. Un país moderno solo puede avanzar si el pueblo asume su destino a través de sus representantes, si renueva periódicamente a sus líderes y, sobre todo, si clausura la posibilidad de cifrar su futuro, su prosperidad y su bienestar al capricho de una persona o un grupo supuestamente iluminados.

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Sección Editorial

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Cristian Rojas
Cristian Rojas · Hace 10 meses

JAJAJA SOTELO VOLVE TE PERDONAMOS, ESTE PELOTUDO DE ROMERO TIRA CUALQUIER FRUTA!!! COMO ES POSIBLE QUE EL TRIBUNO NO SE HAYA FUNDIDO AUN, AH CIERTO QUE ESTAN LAVANDO LA PLATA DEL HERMANO Y DEL PADRE!


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