El humor es una cosa seria. ­Vaya si lo es! Filósofos como Demócrito de Abdera, en la antigua Grecia o Henri Bergson, de la Francia contemporánea; pasando por el erudito norteamericano Sir Readers Digest, han pensado que el humor y su desbordante manifestación, la risa; son un remedio infalible.
Decía Enrique Jardiel Poncela que intentar definir el humor es como pretender pinchar una mariposa con un poste de telégrafo. Una de las obras de este escritor español, sirvió de guión para una película filmada en 1952. Se comenta que en el Frente para la Victoria estarían juntando fondos para hacer una "remake" del filme. La película (al igual que la obra original) se llamó: "Los ladrones somos gente honrada". Para los mahometanos el que hace reír a sus compañeros merece el paraíso. No sé si alguien a quien un jihadista le estuviera por rebanar el cuello, intentó contarle un chiste para pasar (o no) a mejor vida. Por su parte Ramón Gómez de la Serna conceptuaba al humor como una actitud frente a la vida: "frente al humorismo está el amarguismo". Lo cierto es que los argentinos estamos ávidos de humor. Vaya uno a saber por qué, hace años desaparecieron de la televisión los innumerables programas exclusivamente humorísticos que inundaban las pantallas: Tato Bores, Verdaguer, Pinti, Gasalla, Calabró, Porcel y Olmedo; Telecatamplum, Operación Ja-Ja, La Tuerca, El Botón, Hiperhumor, etc., etc. En cambio, hoy la risa se nos ofrece en retazos: los altos rating de Tinelli y aún de Lanata, se explican en gran parte- por las fuertes dosis de humor que incorporan a sus programas. Desaparecieron también las revistas humorísticas como Tía Vicenta, Satyricon, Humor, Hortensia, etc.
En la semana pasada el tema del humor se planteó en torno de los límites que deben contenerlo. ¿Fue una falta de respeto bajarle figuradamente-los pantalones al Presidente? Lo que, en verdad resulta desopilante, es que ese tema derivara casi en una crisis de Estado que desembocó en la Ma-Ma de las cumbres (Marcelo-Mauricio). También podríamos bautizarlas "las-
Ti-Ma" (Tinelli-Macri), porque es una lástima que el Presidente pierda tiempo en esas boladeces. En todo caso eso sí fue una falta de respeto a los ciudadanos que merecen en estos tiempos procelosos que el Capitán se ocupe de navegar el gran buque de los argentinos que marcha a la deriva. Porque hay algo seguro: uno tiene un espléndido humor cuando tiene la panza caliente y el bolsillo lleno.
¿Cómo no vamos a estar de mal humor los argentinos si el ambiente futbolístico es un mar de lágrimas? ¿De qué nos sirve tener hasta un Papa apasionado de los Santos (como corresponde a su investidura), un Presidente que juega para la mitad más uno y el supertop de los animadores fanático de los Cuervos (a veces son Santos y otras Cuervos) si no podemos armar un simple torneo, designar un DT o articular una Selección nacional? Maradona se ofreció como DT gratis, pero parece que no lo quieren ni regalado.
Así como en la Constitución Norteamericana (1782), se reivindica "la búsqueda de la felicidad" como objetivo establecido en su Preámbulo (feliz aporte de Thomas Jefferson), en la próxima reforma de la nuestra deberíamos garantizar la alegría infinita a través del fútbol. Esperemos que los hinchas no se enteren que las estadísticas indican que durante los partidos, aumenta la infidelidad femenina.
Borges juzgaba: "El fútbol es popular porque la estupidez es popular" y agregaba: "Qué raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos. El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra". Y finalmente: "es un deporte innoble, agresivo, desagradable y meramente comercial" ­Qué ocurrencia, Borges! ¿Cómo va a decir que es "meramente comercial"? ­A quién se le ocurre! Curiosamente Borges escribió sobre fútbol, junto con Adolfo Bioy Casares (con el seudónimo Bustos Domecq), es autor del cuento "Esse est percipi" donde se revela que, en realidad, el fútbol es una pantomima creada por los medios y que en los estadios, en realidad, no se juega. "Es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman". Pero eso lo decía Borges, un viejo gorila; para el resto de los argentinos solo se pueden idolatrar dos cosas: a la vieja y al fútbol. Lo que está claro es que al fútbol (como a muchas otras cosas), Borges no lo podía ni ver.
La semana en breve
Cristina Elisabet regresó a la ciudad fundada por un sifilítico junto con un séquito de antropófagos, y que hoy se sigue comiendo a la gente. La excusa: un aniversario del pajarito que le habla a Maduro: el comandante Chávez (seguro que por eso el monopolio Clarín tiene un personaje que se llama "El loco Chávez"). En su discurso CEFK dijo: "Algunos me dicen Elisabet para molestarme, que un poco lo hace. Pero ahora no tanto, porque el otro día me dijeron Cristina y Elisabet son nombres de reinas y ahí me gustó más". Frase reveladora; reveladora de cholulismo y de frustradas ansias de poder. Hubiera quedado mejor con su amigo el Papa, recordando que Elisabet es el nombre de la madre de San Juan Bautista. Empezaron a circular los billetes de $500. Chiste grosero: dicen que estaría mejor representado por un burrito; único animal de cinco gambas. Renunció el Turco Asis a "Animales sueltos". Algunos sostienen que fue por el fracaso del golpe en Turquía.
Qué podemos esperar en nuestro país si dos de los principales programas de análisis político se llaman: "Animales sueltos" e "Intratables".
Último momento. José Ottavis, una de las "mentes brillantes" de la Cámpora usa polleras. Declaró: "Ya que no me drogo, dejen que use faldas". Lógica y silogismo, llevados al delirio. En la semana también tuvimos revelaciones sobre el chofer, el jardinero y la cocinera (parece el título de una película francesa), los datos del Anses, los robos a Mi-Mi (Michetti y Micelli), etc. ¿Vio? Con tanto tema, casi nos olvidamos de la inflación, las tarifas y la vieja (y nueva) corrupción. ­Un gol de media cancha!

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