Mauricio Macri nació el 8 de febrero de 1959, cuando Frondizi era presidente y la revolución cubana recorría su sexta semana en el poder. Creció en el seno de una familia acomodada, estudió en el colegio Cardenal Newmann y se graduó como ingeniero civil en la Universidad Católica Argentina. Además de Frondizi, sus referentes históricos son Domingo Faustino Sarmiento y Julio Argentino Roca.
Construyó su carrera política con el rigor de un ingeniero.
Se suele asociar la gestación de ese proyecto con su presidencia de Boca Juniors, a partir de 1995, en la que el club de sus amores cosechó una cantidad inolvidable de títulos y su figura se ganó el afecto de amplios sectores populares.
En su página digital, su biografía comienza con lo que le había ocurrido cuatro años antes. "Así empezó mi secuestro. No lo supe en ese momento, pero aquel sábado 24 de agosto de 1991, a la 1.15 de la madrugada, en la profunda oscuridad de ese cajón de muertos, algo en mi interior cambió para siempre. En total estuve secuestrado 14 días en el sótano de una casa en el barrio de San Cristóbal, exactamente en la avenida Garay 2882 (hace poco cuando inauguramos el Metrobus del sur pasé por la puerta y no pude dejar de mirarla)".
El relato del secuestro y la manifestación de su alma xeneize son los momentos en los que Mauricio Macri exhibe un perfil emocional que parece no brotar espontáneamente en otras circunstancias o situaciones. En la campaña política, el mensaje de los sentimientos y las pasiones quedó a cargo de dos figuras femeninas fundamentales, María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti.
Con frialdad, el expresidente de Boca puso en marcha su carrera política con la creación de un partido político nuevo, cuya definición ideológica pareció insinuarse con la presencia de Ricardo López Murphy en los orígenes, pero que se resolvió con otra mirada, más asociada a la producción que al ajuste, que quedó a la vista en Humahuaca: un desarrollismo del siglo XIX. Una apuesta al pragmatismo económico y a la combinación de los valores de izquierda, como la contención social, y del liberalismo, es decir, la libertad.
La izquierda marxista vislumbró su proyección política apenas puso en marcha la carrera y, aplicando un concepto del comunista italiano Antonio Gramsci, lo calificó de "cualunquista". La palabra, que refiere al hombre común, lo presentaría como un conservador sin ideología y con mera apetencia de poder. En el fragor de la campaña política, sus adversarios intentaron estigmatizarlo con categorías de ese tipo, pero el ingeniero tuvo la suerte de que se alinearan los planetas a su favor: quienes lo acusaron habían quedado identificados con frivolidades, delitos y corrupción, tal como sucedió con Aníbal Fernández y Amado Boudou, como casos icónicos. Algo similar sucedió con la denuncia por espionaje que costó el juicio a varios de sus funcionarios, pero que perdió credibilidad por la mala imagen del juez Norberto Oyarbide.
En 2003 había sido candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma; ganó en la primera ronda pero Aníbal Ibarra, de la mano del entonces flamante presidente Néstor Kirchner, logró revertir el resultado en el balotaje. En 2005 ganó las legislativas y fue electo diputado nacional. Tras la catástrofe de Cromañón y la destitución de Ibarra, Macri llegó a la jefatura en 2007 y fue reelecto en 2011.
El 25 de octubre, luego de que su delfín, Horacio Rodríguez Larreta, lograra la jefatura porteña en un balotaje -inolvidable y ajustado- con el radical Martín Loustau, Macri sorprendió con una diferencia de menos de dos puntos por debajo de Daniel Scioli.
Nada en su biografía permite asociarlo con la dictadura (tenía 17 años en 1976) ni con el gobierno de "los noventa". Macri apostó a la pureza ideológica y política. Aceptó una coalición con Ricardo Sanz, que le aportó el apoyo de la UCR, y con la controvertida Elisa Carrió. Evitó, sin embargo, compartir la fórmula. Su vice es Gabriela Michetti y posicionó en la provincia de Buenos Aires a María Eugenia Vidal, quien derrotó a Aníbal Fernández y a varios barones del conurbano.
Uno de sus principales desafíos consiste ahora en disipar los fantasmas de la Alianza de Fernando de la Rúa y Chacho Alvarez. Cambiemos, hasta ahora, se muestra como un producto de otra época, construido por políticos que maduraron en democracia y se propone demostrar que aunque se hable mucho del pasado, la historia no se repite, sino que marcha hacia adelante.
Hoy, un ingeniero puede convertirse en presidente, y el PRO y Cambiemos, en el nuevo oficialismo, en un hecho diferenciador y novedoso para la polí tica como lo fue en 1958 el triunfo de Arturo Frondizi.

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Exequiel  Bautista
Exequiel Bautista · Hace 12 meses

no sabes nada sotelo vos tambien debes ser overo

Perez Jose Alberto
Perez Jose Alberto · Hace 12 meses

Che Sotelo, llamate a silencio. Sos un bochorno cuando apareces ¿¿¿ de donde sacás vos que Macri tiene una formación más asociada a la producción que al ajuste, que quedó a la vista en Humahuaca: un desarrollismo del siglo XIX.? ¿¿ le sentiste alguna propuesta entendible y no hizo otra cosa que burlarse de la adoración ancestral de la pachamamal. ¿¿ COMO PODES SOSTENER tan suelto de cuerpo que nada en su biografía permite asociarlo con la dictadura ni con el gobierno de "los noventa". Macri apostó a la pureza ideológica y política.....blablabl,a""". ¿como podés hablar tantas ganzadas Sotelo, si este tipó no laburó nunca y es un vago crónico que cuando fue diputado nunca fue a la Cámara, además que vive de vacaciones y no sabe lo que firma, pues al preguntarle de uno de centenares vetos legislativos, respondió que no sabía de que ley se trataba (¿)