En la tarde de ayer, el intendente municipal de Rosario de la Frontera, Gustavo Solís, recibió una amenaza pública al salir de su despacho por no acceder a las presiones del propietario de un boliche bailable.
Al tomar estado público, el hecho causó sorpresa y preocupación en la comunidad.
Según se supo, la persona que amenazó al funcionario comunal es Claudio Ramón Villalba, de 36 años, quien es el propietario del local bailable que se ubica sobre avenida Sarmiento Nº 555 y que se denomina La Estación.
De acuerdo a informaciones recogidas por este matutino, el local tenía vencido el plazo de habilitación provisoria que fue concedida oportunamente por la secretaría de Obras y Servicios Público de la Municipalidad de Rosario de la Frontera hasta el lunes 4 de enero.
El local bailable fue habilitado provisoriamente hasta tanto el propietario cumpliera con las exigencias formales de planificación eléctrica. El tiempo transcurrió y al no haber subsanado dicho problema, el predio no fue habilitado.
Ante esta situación, Claudio Villalba se dirigió a la Municipalidad y encaro al intendente cuando salía de su despacho. Sin medir palabras, el dueño del bailable decidió insultar y amenazar verbalmente al jefe comunal. Las agresiones expresadas por el irracional sujeto tenían como fin conseguir la habilitación del local por la fuerza.
El contador Gustavo Solís intento explicar que el municipio respeta la ordenanza que rige sobre las medidas de seguridad de los locales bailables y si durante el plazo concedido no se habían realizado los arreglos correspondientes, no estaba en condiciones de ser habilitado.
Al mismo tiempo, el intendente señaló que para tomar esa decisión se siguió un procedimiento de habilitación en el que intervinieron varios funcionarios. Con esto último, Solís intentó explicar que no se trató de una decisión personal ni arbitraria.
Sin embargo, Villalba -enardecido- continuó con sus amenazas. La actitud y acciones del hombre fueron presenciadas por testigos que se encontraban frente al edificio municipal, ubicado sobre calle Alvarado 140.
Entre los testigos estuvieron el secretario de Gobierno, Javier Mónico, el concejal Luciano Elvira, el chofer del intendente, Martín Olivar, la vecina Graciela Mohamed y personal policial que en ese momento estaba de consigna en la Municipalidad.

"No permitiré un atropello así"
En dialogo con El Tribuno, el intendente Solís dijo: "Ante este hecho radique la denuncia correspondiente en la comisaría 31, primero porque no permitiré un atropello así, pero además me preocupa mi familia porque este señor también hizo amenazas contra ella".
Asimismo expresó: "Espero que la policía y las autoridades de la Justicia actúen con la celeridad del caso, con una actitud ejemplificadora para que esto no se repita, no solo hacia la investidura del intendente, sino hacia cualquier vecino. Mi única intención es una administración ordenada, donde cada quien cumpla lo que le corresponde, sin ningún tipo de diferencia".

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