Ante un salón repleto de simpatizantes de la candidata Hillary Clinton, el jefe de campaña John Podesta, les pidió a los presentes que se vayan a sus casas, ya que "esta noche no se confirmaría nada".
"Hay muchos votos que contar", dijo el hombre ante una multitud que quedó en shock ante el pedido. Y agregó: "Hay que permitir que el proceso siga. Mañana habrá mucho más que decir".
Por otra parte, Podesta dio gracias a todos los que participaron de la campaña y dijo "estoy orgulloso de la gente que trabajó".

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