La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, tiene sobre su escritorio dos cuestiones sensibles que resolver en los próximos días, que tienen que ver con la herencia recibida pero que marcarían el rumbo del nuevo Gobierno en esos ámbitos: el juego y la Justicia.
A partir de las definiciones pendientes en la Legislatura sobre la constitución de las comisiones permanentes se aproxima la decisión de la gobernadora sobre qué hacer con los 126 pliegos de funcionarios judiciales ingresados al Senado al final del año pasado por el gobernador Daniel Scioli y que el cuerpo no trató.
De hecho fueron las otrora fuerzas opositoras, hoy oficialistas, las que operaron acciones tendientes a evitar que la Comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos emitiera despacho y de esta forma pudiera ingresar los pliegos al recinto para ponerlos a consideración del cuerpo, donde el FpV, hasta el 10 de diciembre, tenía número favorable.
Por lo tanto quedaron pendientes las correspondientes designaciones de jueces, fiscales y defensores oficiales.
En Cambiemos entienden que la gobernadora pedirá el retiro de todos los pliegos, más allá de que no todos son observados por supuestas "vinculaciones políticas" con el kirchnerismo, algo que está dentro de sus potestades.
Tal como está planteada la cuestión queda en manos de Vidal elegir de esa nómina a aquellos postulantes que fueron seleccionados por Scioli de la terna que elevó la Magistratura al Ejecutivo, para que luego este remita al Senado provincial un solo postulante o, en todo caso, vuelva a comenzar la selección, es decir, elaborar nuevamente la terna.

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