Los condenados por el triple crimen de General Rodríguez Christian Lanatta y Víctor Schillaci fueron trasladados ayer tarde a la ciudad de Buenos Aires, luego de haber sido capturados más temprano en la localidad santafesina de Helvecia, 15 días después de fugarse de un penal de máxima seguridad bonaerense.
Lanatta y Schillaci fueron llevados en helicóptero desde Helvecia hasta el aeropuerto de Sauce Viejo, en Santa Fe, desde donde viajaron en avión hasta la Capital Federal. Una vez en la ciudad fueron trasladados hasta los tribunales federales de Comodoro Py, donde el juez Sergio Torres los notificó de su detención. A los condenados por el triple crimen no se les tomó declaración, pero sí manifestaron problemas de salud: Schilaci dijo tener una costilla fisurada, mientras que Lanatta adujo problemas en el bazo y en un riñón.
Humberto Próspero, uno de los abogados de Martín Lanatta, pidió al juez Torres que asuma la investigación de las causas por la fuga de la cárcel de General Alvear y del intento de homicidio de dos oficiales en la localidad de Ranchos. Fuentes judiciales informaron a DyN que la defensa de Lanatta entiende que se trata de "hechos inescindibles" de la causa que investiga Torres por presunta colaboración del narcotráfico en la evasión de los hermanos Lanatta y de Schillaci.
La defensa de Lanatta le solicitó a Torres que le pida la inhibitoria a sus colegas de Azul y Coronel Brandsen, quienes también investigan la fuga.
Cayastá, tranquilo y turístico, hizo historia
Se convirtió en el centro de la escena nacional con la captura de los prófugos La tranquila localidad de Cayastá, que hasta el momento era solamente conocida por sus cualidades turísticas, con pequeñas playas sobre el río San Javier y por los restos arqueológicos del primer emplazamiento de la ciudad de Santa Fe de la Veracruz, se convirtió en los últimos días en el epicentro de uno de los hechos político-policiales más resonantes de la historia reciente del país.
A 85 kilómetros al norte de la cuidad de Santa Fe, con varias cabañas para disfrutar de la pesca y las bellezas fluviales, además de una próspera arrocera y establecimientos frutihortícolas, los cerca de 5.000 habitantes de Cayastá no pasaban demasiados sobresaltos hasta la mañana del sábado pasado, cuando fue detenido Martín Lanatta, uno de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez que habían escapado de la cárcel.
La ciudad se llenó de decenas de efectivos de la Policía provincial, a los que se sumó personal de Gendarmería Nacional, y Cayastá perdió su habitual tranquilidad, de igual modo que la vecina Helvecia: a partir de ahora, consumada la cinematográfica captura del trío más buscado de la Argentina, ambos pueblos, donde la gente duerme con las ventanas abiertas, intentarán de a poco recobrar su ritmo normal de vida.
María Esther, una vecina de Cayastá de 81 años, contó que hasta este lunes, cuando se detuvo también a los otros dos prófugos, Christian Lanatta y Víctor Schillaci, se suspendieron hábitos de veranos apacibles, como tomar mate bajo las arboledas hasta bien entrada la noche.
"Mi marido dijo que hay que cerrar todo temprano porque esta gente es muy peligrosa. Estábamos encerrados en casa. Solamente andaban muchos "curioseando", pero nadie estaba tranquilo", admitió la vecina a NA, mientras sostuvo que "hasta los turistas dejaron" de ir al pueblo este fin de semana.
Una situación parecida se vivía en Helvecia, a unos 18 kilómetros de Cayastá y también a la vera del mismo río, donde ayer se sucedían los operativos de tropas especiales de la policía local ante los rumores ahora casi desmentidos sobre la presencia de los prófugos y adonde ayer fueron trasladados Christian Lanatta y Schillaci.
"Al final, nunca salieron de acá. Pudieron esconderse en los galpones, pero tuvieron que aflojar por el calor. Los detuvo la gente nuestra", expresó otra vecina de Cayastá con orgullo por la actuación de policías de la zona. Sin dudas que en estos días el tranquilo pueblo se convirtió en el centro de las noticias.

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