La agenda del Ministerio de Agroindustria no da respiro. Hay cuatro focos de atención que imponen respuestas urgentes. Son el acuerdo para la lechería, medidas de apoyo para la fruticultura, particularmente en el Alto Valle, donde este mes comienza la cosecha, y la vitivinicultura, próxima a la época de la vendimia. El cuarto punto es la atención a las inundaciones que castigan al Litoral.
Mientras tanto, dicen en Agroindustria que el trabajo para el mediano plazo comenzará con la agenda internacional. A mediados de este mes el ministro Ricardo Buryaile viajará a Berlín para participar de la Semana Verde, una feria de alimentación en la que se organizan foros de debate sobre el estado de la agricultura en el mundo. Antes del capítulo internacional, en Agroindustria se ilusionan con que en los próximos días se concrete el anuncio de una gran inversión de una empresa agroindustrial. Ese cambio de clima lo perciben muchos productores y se consolidó con la decisión del Banco Nación de terminar con el cepo crediticio a productores que tenían soja sin vender. En el imaginario del kirchnerismo, almacenar soja en silobolsa se había convertido en una estrategia de especulación no sólo económica sino también política. La decisión clave que concretó el Gobierno esta semana fue la eliminación de los ROE, nacidos durante la primera presidencia de Cristina Kirchner con la supuesta intención de defender "la mesa de los argentinos". Estuvieron lejos de protegerla, pero sirvieron para armar negocios con los empresarios amigos.
Al eliminarse la distorsión de los ROE, y a medida que la formación de precios en el mercado de granos se normalice, la posibilidad de planificar esquemas de siembra con rotación de cultivos, con más trigo y maíz, será más concreta. Uno de los motivos por los cuales el mercado de trigo no tiene todo el vigor necesario es por el volumen de la cosecha, estimada en 9,5 millones de toneladas. Contribuyó la indefinición del candidato Daniel Scioli en la época en que debía decidirse la siembra de la campaña 2015/16. Pese a que los hombres de su equipo decían que había que eliminar las retenciones, Scioli, que gobernaba la principal provincia triguera del país, guardó silencio. Por no incomodar a Cristina Kirchner, eludió el tema y sólo habló cuando se venía el balotaje y buscó el "voto del campo". Macri, en cambio, a través de la Fundación Pensar, prometió retenciones cero al trigo en marzo del año pasado. Son las diferencias sobre el valor de la palabra.

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