Ayer obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados el proyecto de ley del diputado nacional José Antonio Vilariño, por el Frente para la Victoria, para declarar Monumento Histórico Nacional al edificio de la Casona del "Alto Molino", inmueble donde funciona el Mercado Artesanal de la ciudad de Salta.
La administración de la Casona ve como muy positivo esta declaración porque les brindan las posibilidades de cuidado del patrimonio arquitectónico y de financiamiento.
"Es una gran noticia para los salteños porque en el Mercado Artesanal no sólo se vende a turistas. Ahora estamos ensayando para la Navidad, hacemos los rituales de la Pachamama y hasta el Carnaval", dijo Daniel Ahumada del grupo Nuna.
Vilariño impulsó la iniciativa "dado el valor histórico y arquitectónico que contiene este edificio, por haber sido y ser actualmente un lugar de referencia y memoria, para nuestra provincia y el país, teniendo en cuenta los informes emitidos por la Dirección de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta".
Un poco de historia

En la capital salteña la antigua Casona del "Alto Molino" donde funciona actualmente el Mercado Artesanal de Salta, es un edificio histórico del siglo XIX, hogar de colaboradores en la causa española, de padres jesuitas y valientes patriotas. Ubicado en el límite oeste de la ciudad de Salta, la finca donde se emplaza este edificio está situada en las afueras del centro salteño, en la base de suaves ondulaciones conocidas hoy con el nombre de Lomas de Medeiros. Tanto la finca como la casona histórica están unidas a la historia de la Provincia de Salta y la Nación misma.

El origen de esta finca se remonta a la fundación de Salta (1582) cuando el entonces gobernador Hernando de Lerma entrega en 1583 estas tierras, por merced real, a Don Hernando Arias Velásquez integrante de una de las familias aristocráticas llegadas a la reciente ciudad fundada por "contribuir al sustento de la ciudad con armas y caballos". Las crónicas señalan que funcionó allí el primer molino de cereales de Salta construido en 1586, principal fuente de trabajo de lugareños. Desde tiempos fundacionales sobresalieron en la zona algunas salas y los molinos; justamente estos molinos concentraron toda la actividad comercial occidental de la ciudad.

En 1733 su sucesor Lorenzo Arias Velásquez transfiere la propiedad a manos de la compañía de Jesús, debido a que la principal fuente de trabajo en el lugar eran dos molinos y las tierras bajo regadíos, la finca se hizo conocida como "Alto de los Molinos". Los jesuitas conservaron la propiedad hasta que en 1767, por orden del rey Carlos III de España, se expulsa a la Compañía de Jesús de las tierras del reino de España. Fue a partir de ese momento que todas las propiedades jesuitas, incluida la finca "Alto de los Molinos", pasan a ser administradas por la Junta de Temporalidades, haciendo que los jesuitas abandonasen todas las tierras, conventos y estancias que estaban en su poder. Tras la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles todos los bienes fueron confinados a la Junta donde se dispersaron y cambiaron de dueño, en muchos casos terminaron en manos de familias más pudientes.

Posteriormente, los herederos de Lorenzo Arias Velásquez reclamaron nuevamente la posesión, volviendo a instalarse en la propiedad. En la última década del siglo XVIII, la finca es adquirida por José de Medeiros, un destacado personaje de la sociedad colonial salteña gobernador interino entre 1808 y 1810. Fue él quien mandó construir la sala de la finca en el año 1807, conocida como Quinta de Medeiros.

Este solar fue testigo directo de las luchas por la independencia argentina. El 2 de junio de 1820 en ese mismo lugar se produce el enfrentamiento y la posterior victoria del patriota Zavala, de la Fuerza de Güemes sobre los realistas. Numerosas fueron las ocasiones en que las casona sirvió de abastecimiento para las fuerzas patriotas. Una de las hijas de Medeiros, Gertrudis, se casó con el coronel Juan Adrián Fernández Cornejo, y tuvo una actuación relevante en la causa de los patriotas. La Quinta de Medeiros fue saqueada por los realistas y ella fue tomada prisionera y llevada a pie hasta Jujuy, donde actuó como hábil espía del general Martín Miguel de Güemes.

En el año 1829 Medeiros vende la finca a Juan Gregorio Patrón y Fernández, pasando a ser identificada como "Hacienda el Paraíso" o "Las Lomas de Patrón". La casona empieza a ser modificada llegando a ser a mediados del siglo XIX posta y hospedaje de viajeros a los que se les brindaba cama y comida. En su entorno se desarrollaron curtiembres y puestos en los que se vendía pimentón y otras especias, lugar donde estaban las famosas "chicherías". Fue allí donde se alojó la primera curtiembre salteña.

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Patio interno del Mercado Artesanal. Javier Corbalán
Patio interno del Mercado Artesanal. Javier Corbalán

A fines del siglo pasado, Don Enrico Mosca, llegado de Macceratta (Italia) arrienda los molinos y terrenos aledaños. Viendo la prosperidad de su negocio a sus hermanos, entre los que estaba Domingo, quien habita La Casona y la hace funcionar como posta de carruajes de alquiler, entre otras cosas. Finalmente, y luego de sucesivas ventas, a fines de 1968 la casona es donada al Gobierno de la Provincia por los herederos de Arias Velásquez, convirtiéndose en patrimonio de la Secretaría de Turismo de la Provincia, quién funda y empieza a administrar el primer Mercado Artesanal de la Provincia, así la histórica casona abre sus puertas el 15 de julio de 1968, siendo el primero de la Argentina en su rubro, funcionando como tal hasta la actualidad.

En 1993 se nuclean artesanos pertenecientes a diferentes etnias y regiones de la provincia quienes elaboran y venden sus producciones al público. Es allí donde los visitantes pueden observarlos trabajar y así familiarizarse con su labor y realidad. Pueden encontrarse allí verdaderos ejemplos de artesanía salteña realizados por artesanos que llegan de diferentes regiones de la provincia de Salta a exponer y vender sus trabajos. Los productos revelan el talento y la

aptitud de técnicas practicadas y habituadas durante siglos, infundiendo caracteres y estilos típicos de la región norte de la Argentina. Prestigiosa por ser parte de la cultura tradicional de la comunidad, esta artesanía es realizada enteramente a mano con componentes naturales. Cada uno de los productos que se comercializan dentro del mercado artesanal de Salta posee un certificado de autenticidad que garantiza su calidad, como así también el origen de la artesanía.

En temporada alta turística, los patios de la casona se convierten en escenario de espectáculos gratuitos y fiestas populares. Cada año y en el mes de febrero, se celebra el desentierro y entierro del carnaval; la quema de Judas en semana santa; la fiesta de la Pachamama el 1º de agosto y el 15 de julio, con espectáculo y actividades especiales, se festeja el aniversario del mercado.

Datos arquitectónicos

El edificio de la casa Principal del Alto Molino construido a principios del siglo XIX es una hermosa casona de una sola planta que alza su estructura con gruesos muros de adobe blanqueados a la cal, con columnas sosteniendo una amplia galería sobre un patio central y campanario.

La estructura de la casona es la típica de estas construcciones, de pisos rústicos, con cimientos de piedra y calicanto de más de trescientos metros de largo. A lo largo de toda la fachada y en el interior, corren galerías que permiten el acceso a las habitaciones, además de la vinculación otorgada por las puertas interiores. El techo de tejas resuelto a dos aguas posee influencia italianizante muy leve. La galería que le permite el sustento está realizada con pilares octogonales de mamposterías y arcos de medio punto, continuos parapetos superiores, gárgolas metálicas de desagote y barandal de hierro y madera que la cercan. A lo largo del tiempo esta casona sufrió modificaciones en sucesivas ocasiones hasta finales del siglo XIX, dando como resultado el recinto que puede observarse en la actualidad. La casa que actualmente conocemos, con cimientos altos de piedras y cal con rodezno, piedra labrada y hierro, es seguramente parte de la sala que aún perdura y a la que se incorporaron modificaciones posteriores.

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