Sandra Choque es salteña, pero desde hace 25 años vive en la ciudad de San Justo, partido de La Matanza, Buenos Aires, donde trabaja como empleada doméstica. Hace seis años, cuando la operaron de un cáncer de cuello de útero, su familia, que sigue viviendo en barrio Castañares, en la zona norte de Salta, hizo una promesa a la Virgen y al Señor del Milagro. Hasta ese entonces, Sandra nunca había participado de la procesión ni rezado la novena.
"Yo no creía, pero la operación salió bien, a pesar de estar muy delicada. Mi cuñada me dijo que tenía que agradecer, entonces para el Milagro viajé a Salta. Cuando entré a la Catedral sentí una emoción que nunca antes había sentido. Recuerdo que ese día la iglesia estaba colmada y no se podía entrar, pero era tan grande el deseo de llegar hasta las imágenes que se abrió el camino", relató la mujer. Al año siguiente Sandra volvió y le pidió a los santos patronos tener una casa propia, porque se le hacía cuesta arriba seguir alquilando con cuatro chicos. No pasó ni un mes que la llamaron de una inmobiliaria para ofrecerle una casa a pagar en cuotas. "No se imaginan la alegría que tengo", manifestó Sandra Choque, que ya se prepara para viajar con su esposo Dante y dos hijas.
Este año, junto con su familia, recibirán a los peregrinos de Santa Victoria Oeste.

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