El primer ministro italiano, Matteo Renzi, quien había presentado ayer su renuncia al cargo tras perder estrepitosamente el referéndum sobre la reforma constitucional, retrasó su salida del poder para garantizar la aprobación de la ley de presupuestos 2017.
La decisión fue tomada por el presidente de la República, Sergio Mattarella, el único con el poder de disolver el parlamento, convocar elecciones anticipadas y designar a su sucesor, quien considera una prioridad de los próximos días que se respeten los compromisos que garantizan la estabilidad económica de la tercera economía de la eurozona, como la ley de presupuestos.
"Acepté por sentido del deber", comentó Renzi a sus ministros, según fuentes parlamentarias.
La larga jornada de Renzi se inició con una reunión informal con Mattarella y concluyó con un segundo encuentro con el presidente de la República, árbitro de la crisis política tras la clamorosa derrota sufrida el domingo en el referéndum.
Al no formalizar su renuncia, el clima político se congela por unos días, lo que permitirá a toda las formaciones bajar el tono del debate tras una tensa campaña, que dividió el país en dos. La salida del comunicativo primer ministro tras el no a su propuesta de reforma constitucional no solo agita al mundo político sino que genera mucha incertidumbre.
No se excluye que Mattarella convoque elecciones anticipadas, pero lo más probable es que nombre a una personalidad por encima de los partidos para que dirija "un gobierno técnico" encargado de reformar la actual ley electoral.
El partido populista y antisistema Movimiento 5 estrellas (M5S) y la formación de extrema derecha Liga Norte reclaman elecciones anticipadas aprovechando la ola de descontento expresada con el voto.
Frustración y descontento
Otras formaciones políticas parecen estar de acuerdo con designar un gobierno de transición que reforme la compleja ley electoral.
La prensa baraja varios nombres para ocupar la jefatura de ese gobierno, entre ellos el ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan, de 66 años, quien anuló su participación en la renión del Eurogrupo en Bruselas para quedarse en Roma.
Igualmente sonaba el presidente del Senado, el exmagistrado antimafia Pietro Grasso, de 71 años, una figura institucional.
Los nombramientos podrían servir para tranquilizar a los mercados, que temen una nueva fase de inestabilidad política en uno de los países fundadores de la Unión Europea.
Ayer la Bolsa de Milán abrió a la baja de 1,29%, con la mayoría de los bancos en rojo, pero se enderezó rápidamente. Pese a ello las tasas de interés de los títulos de deuda con vencimiento a 10 años subieron aunque no se dispararon.

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