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El mito de wiphala
Los símbolos transmiten un mensaje único y su sola visualización amalgama un trascendente significado sin que precise explicación alguna. Un solo logo identifica una pertenencia. En tal simbología se ubica como prioritario el pabellón de las naciones, su bandera.
Hoy comprobamos la puesta en marcha de una campaña sistemática de destrucción del símbolo que nos identifica como el Estado nacional argentino.
Una campaña en todos los frentes con el claro objetivo de fraccionar la Nación Argentina y su territorio, y disgregar a sus ciudadanos.
Asistimos impávidos a una secuencia de suicidio institucional que, paradójicamente, se impone con la complacencia y, hasta agrado, simpatía, beneplácito de todos.
Me refiero a las banderías importadas que hoy eclosionan como estandarte de autodenominados "pueblos originarios" y comunidades minoritarias pretendientes de imponer su criterio a todo el pueblo argentino.
Al respecto traigo a colación el artículo denominado "Vexilología separatista" que bien puede aclarar la intencionalidad del proceso destructivo de nuestra enseña patria.
Con permiso de su autor "argentinatoday.org", a continuación reproduzco sus conceptos.
La vexilología es la disciplina que estudia el origen y conformación de las banderas.
A través de una intensa campaña de propaganda y de saturación visual, se nos pretende hacer creer que ciertos símbolos, esgrimidos por los llamados (a veces mal llamados) "pueblos originarios", tienen un carácter ancestral. Nada más falso, toda vez que el concepto de bandera es occidental y que los indígenas precolombinos no conocieron las telas de flameo
La wiphala: bandera cuadriculada multicolor convertida en símbolo nacional por Evo Morales en Bolivia. Sobre ella nos dice la Academia Nacional de Historia del Perú: "El uso oficial de la mal llamada bandera del Tahuantinsuyo es equívoco e indebido. En el mundo prehispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no corresponde a su contexto histórico".
El Congreso de Perú, que publicó en su boletín número 59, del 23 de junio de 2004, la siguiente aclaración: "El origen de la mencionada bandera es tan solo una invención del siglo XX. Una investigación publicada en el diario El Comercio señala como su autor al ingeniero Raúl Montesinos Espejo, dueño de la radio Tahuantinsuyo, quien en 1973 la utilizó al conmemorar el 25 aniversario de su radioemisora.
Luego su uso se fue extendiendo, razón que llevó en 1978 al alcalde del Cuzco, Gilberto Muñiz Caparó, a declararla como emblema de su ciudad".
Algunos investigadores sostienen otra teoría que señala el origen de la wiphala en la bandera ajedrezada de los tercios españoles y menciona la serie de pinturas de los denominados Ángeles de Calamarca y un cuadro llamado "Entrada del virrey Morcillo a Potosí, de Melchor Pérez de Holguín", que se conserva en el Museo de América de Madrid, y en el cual se puede ver el templo de San Martín en cuyas torres flamean dos wiphalas.
Una tercera teoría señala que el origen de la wiphala es la etiqueta de una marca de gaseosas boliviana llamada "Champancola". Durante la preparación del Primer Congreso Indigenista Nacional de Bolivia, el investigador Hugo Lanza Ordóñez propuso crear un emblema para dicho evento. Un imprentero llamado Gastón Velasco ofreció el modelo que tiempo atrás le habían encargado como etiqueta para la Champancola. Elizabeth de Col de Céspedes, que narra esta historia en un artículo, asegura que el imprentero Velasco la corroboró sonriendo, diciéndole: "Cierto es, niñita, ¿cuándo pues has visto un tejidito a cuadros entre los aymaras, o cuándo se ha conocido antes esos colores si son invento de ahorita?".

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