Entre Salta, Jujuy y Tucumán, Pro Mujer tiene 8900 socias. Son mujeres que pertenecen a los sectores más desfavorecidos de la sociedad, muchas, casi la mayoría, son madres solteras. Las hay de todas las edades, desde los 18 hasta más de 70. Entre otras cosas, las une la necesidad urgente de valerse por sí mismas, de que confíen en ellas y les den una oportunidad para salir de su crítica situación. Muchas viven en contextos de violencia y pobreza extrema. Cuando llegan a la institución se encuentran con un cartel que reza: "Pro Mujer: donde tu palabra vale", eso se les hará carne, es lo que necesitan, que las escuchen, que las acompañen en sus sueños y también, aunque sea por una vez, cuiden de ellas. Pro Mujer no les regala nada, sino que las asocia y les otorga microcréditos con garantía solidaria. Es decir otras mujeres, de su confianza, serán las que respalden ese préstamo. Eso fomenta la responsabilidad y la solidaridad. Además las capacitan de manera permanente, desde cómo organizar los recursos y administrar los tiempos hasta asesoramientos sobre violencia de género y los cuidados básicos de su salud y las de sus hijos menores.
A fines del año pasado, ProMujer Argentina cumplió una década empoderando a sus socias. Para lograr eso necesitan financiamiento. Es de allí que van a salir los microcréditos, que este año, también llegarían a las mujeres de los sectores rurales de los alrededores de Salta y Jujuy. Para conocer las expectativas para este 2016, El Tribuno conversó con Denise Ferreyra, gerente general de Pro Mujer Argentina.

¿Cómo es el panorama que se abre con este cambio de gobierno a nivel nacional?
Es un año que empieza con muchas novedades porque este cambio de políticas económica y cambiaria nos impactan mucho. Por ejemplo, poco después del cambio de gobierno nos confirmaron la aprobación del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lo cual es una excelente noticia para nosotras. Estos son procesos muy largos en los cuales los organismos llevan adelante la revisión de los contratos y sus términos. Pero estimamos que este mes vamos a estar firmando y en un par de meses seguramente, nos estará ingresando el financiamiento que está compuesto por 600 mil dólares en préstamo y 200 mil dólares no reembolsables. Técnicamente son una donación. No tenemos que devolverlos, pero sí tenemos que ser muy rigurosos en la ejecución de proyectos que hacen al fortalecimiento de la institución.
Este es un préstamo con un destino específico. Este año vamos a ampliar las actividades para emprendedores en localidades del interior cercanos a las ciudades de Salta y Jujuy. Para eso hace falta inversión, tenemos que establecer sedes de atención remotas y también sedes que se constituyan en puntos de encuentro una vez por semana.
Y en líneas generales se abre un panorama mucho más auspicioso para todo lo que tiene que ver con apoyo a microemprendedores, no solo para Pro Mujer, sino para otras instituciones también. Los financiadores del exterior comienzan a mirar el país con otros ojos. El 11 de enero por ejemplo, ya tuvimos la primera visita de financiadores nuevos. Hemos presentado una solicitud, pero son procesos lentos y largos, que llevan entre seis meses y un año negociarlos. Pero ya se empieza a notar un cambio.
¿Cuáles eran los problemas que tenían con la gestión anterior?
Teníamos muchas trabas para pagar nuestros créditos porque no se podía girar el dinero al exterior. Nos costaba pagar deudas que fueron contraidas con anterioridad a las medidas económicas que se adoptaron. Sobre todo si uno tenía que cancelar capital en dólares, había que ir pagando de a puchos, de acuerdo a cómo te permitieran hacerlo y así es confuso llevar las cuentas y ser prolijo. Eso se ha normalizado con este gobierno.
Llegamos a tener 16 mil socias, pero por problemas de financiamiento quedamos en 8.400. Ahora, el panorama es más alentador.

Hablaste de otros financiadores, aparte del BID, ¿quiénes son?
Los nuevos financiadores son privados y son organismos que se llaman de 'segundo piso' que habitualmente financian proyectos vinculados al desarrollo económico de países en vías en desarrollo.
Hay una situación de contexto internacional en la que durante varios años América Latina fue como un destino privilegiado, priorizado por estas instituciones y ahora no lo es tanto. En la actualidad estas organizaciones se han inclinado a financiar proyectos en África. Podemos decir que la región está bajo el contexto de restricción de financiamiento, pero a su vez, nosotros teníamos unas restricciones adicionales a esas y que tenían que ver con las políticas económicas nacionales. Estas instituciones financian a Pro Mujer en América Latina. No solo a Argentina. Estamos, además, en México, Perú, Bolivia y Nicaragua.
¿Cuántas socias tienen en Argentina?
Son 8.900, de las cuales 6.000 están en Salta, 2.000 en Jujuy y alrededor de 500 en Tucumán.
Hemos llegado a tener más de 16.000 socias pero las restricciones financieras nos hizo decrecer. En 2015, no tuvimos una reducción muy fuerte, y a partir de agosto comenzamos a crecer. Para este año tenemos una expectativa de crecimiento de entre el 8 y el 10%, es moderado porque las puertas se van reabriendo de a poco.
El contexto de inflación, ¿hace que se acerquen más mujeres?
No. A pesar de los vaivenes económicos no se han acercado muchas más mujeres, pero en realidad nosotras no hemos estado haciendo una captación en los barrios que es el mecanismo habitual por el que nos conocen. Las mujeres se enteran de nuestra existencia cuando nos hacemos presente en los barrios. No hemos estado estimulando mucho la demanda porque necesitamos reforzar el financiamiento, sí por supuesto recibimos a las mujeres que vienen referidas por clientas actuales.
Además hay grupos que crecen, que agregan miembros, otros que van cambiando. En Ciudad del Milagro sí estamos creciendo con promoción en el barrio. Allí tenemos cupos para asociaciones nuevas. Además, desde Ciudad del Milagro es que vamos a atender a los emprendimientos rurales de la zona de Vaqueros, La Caldera y La Calderilla. Estamos tratando de recuperar un poco de sostenibilidad para seguir avanzando.
¿Hay posibilidades de que se acerquen al norte de la provincia?
A futuro yo diría que sí. Hace unos años tuvimos una oficina en Orán que tuvo un inicio muy exitoso, de hecho llegamos a tener 100 socias, ese proyecto es lo que llamábamos la regional Salta Norte. Pero por el problema que tuvimos de financiamiento no pudimos sostenerlo.Llegamos a tener 16 mil clientas pero tuvimos que red ucir y llegamos a 8.400.

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Francisco Grande
Francisco Grande · Hace 9 meses

Creo que decir que con sólo cambiar la frase se puede comparar a esta señora con Milagro Sala, es por lo menos ofensivo. Sería bueno que el preopinante primero se informe un poco acerca de quién es esta señora y la trayectoria que tiene y después vea si es prudente hacer semejante comparación. El hecho de que "prefiera" recibir plata del BID y no de su propio país creo que más que criticable es loable. A Jujuy se mandaba plata de su propio país y así fueron las cosas con controles y auditorías CERO. Si el BID da un crédito o una línea de ayuda, tengamos la seguridad que hasta el último centavo va estar bajo control y auditado. Un sólo ejemplo vale: no he leído que Pro Mujer construya casas y que la Sra. Ferreyra las entregue a quienes se ven obligados a "rendirse a sus pies" con tal de contar con un techo para su familia... No la conozco personalmente a la Sra. Ferreyra y tampoco a Milagro Sala, pero creo que la cuestión no resiete ninguna clase de comparación...

juanpi casorla
juanpi casorla · Hace 9 meses

Fijensé, si en vez de mujer, ponen la frase pueblo empobrecido, a Denise se la puede comparar con Milagro Salas, salvo que Denise prefiere, segun sus propias palabras, recibir plata del BID y no de su propio país. El resto es según cómo presente la noticia este diario y otros del mismo tenor. Lamentable!!


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