El primer ministro británico, David Cameron, anunció ayer que el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE) se celebrará el próximo 23 de junio, y anticipó que la postura oficial será la de defender la continuidad británica en el bloque, aunque para eso deberá enfrentar a una fuerte oposición.
"Dejar Europa amenazaría nuestra economía y nuestra seguridad nacional", afirmó el primer ministro tras presentar ante su Gabinete el acuerdo alcanzado anoche en Bruselas con los socios comunitarios.
"No amo Bruselas, amo al Reino Unido, y soy el primero en decir que todavía se necesita mejorar y que la tarea de reformar Europa no acaba con el acuerdo de ayer", dijo Cameron luego de una reunión de más de dos horas en la que obtuvo la bendición de su gabinete para recomendar a los votantes mantener al país dentro del bloque europeo.
El acuerdo alcanzado en Bruselas concede a Londres la posibilidad de poner "un freno de emergencia" en la asistencia social a los trabajadores extranjeros durante los primeros cuatro años de trabajo en el Reino Unido.
Si bien Cameron aspiraba a que el acuerdo se extendiera por 13 años, sus socios europeos acordaron que las concesiones serán por siete años.
"Se trata de decidir cómo vamos a comerciar con los países vecinos, cómo creamos puestos de trabajo, prosperidad y seguridad financiera para nuestras familias", opinó el primer ministro antes de aclarar que los miembros de su Ejecutivo tienen "libertad" para oponerse a la postura oficial.
Para Cameron, el Reino Unido "será más fuerte en una Europa reformada".

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