El optimismo de alguien que no es Heidi

Cristian Mira

El optimismo de alguien que no es Heidi

El que descartaba en su plan de siembra hacer un maíz tardío ahora lo está volviendo a pensar.
Aquél que se negaba a fertilizar la soja comenzó a revisar sus números. Y el otro que había postergado su visita al concesionario del pueblo para renovar la chata ahora se paró frente a la vidriera a mirar las últimas 4x4.
El resultado de las elecciones presidenciales del domingo pasado renovó el ánimo de gran parte de los productores. Con el balotaje y la perspectiva de que triunfe el candidato de Cambiemos, Mauricio Macri, que fue más claro que Daniel Scioli en su propuesta de política agropecuaria, la rueda del campo comenzó a ponerse en movimiento. Lo reflejaron los mercados de granos en los primeros días de la semana con la subas locales del maíz, desacoplados de Chicago. Sin ROE ni retenciones, como prometió Cambiemos, habrá un futuro productivo para el cereal y no un desbarranco como está sucediendo en esta campaña. Lo mismo sucederá con el resto de los cultivos y la ganadería. El escenario internacional no es tan bueno como el que desperdició el kirchnerismo en la mayoría de los 12 años que estuvo en el poder, pero tampoco es tan malo como para alarmarse. Una soja de US$ 329 o un maíz de US$ 153, con menor presión impositiva y sin intervencionismo en el mercado coloca al agro de nuevo en carrera.
El mundo, en vez de caerse encima, no deja de dar señales positivas para la Argentina. El Partido Comunista chino levantó anteayer la prohibición de que las parejas tengan más de un hijo. Es "la noticia más trascendente para el sistema agroindustrial argentino y el interior", dijo Fernando Vilella, director del programa de agronegocios de la Fauba. Las aburridas especulaciones sobre si China crecerá uno o dos puntos menos que el año anterior en las que se embarran algunos analistas económicos quedan en un segundo plano frente al crecimiento de la demanda de alimentos en el país más poblado de la Tierra. China necesitará más soja, maíz, lácteos y carnes que en la actualidad. La Argentina no solo lo puede aprovechar en términos de exportaciones, sino en la generación de inversiones, creación de empresas y puestos de trabajo en el país.
El triunfo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, a quien despectivamente algunos la llamaron Heidi, también trae un aire de esperanza al campo. Aunque mucho dependerá de lo que suceda a nivel nacional, sus referentes agropecuarios tienen en carpeta varias iniciativas. Entre ellas, la concreción de obras de infraestructura, la modernización de la horticultura y la aplicación de la ley de desarrollo del sudoeste.
La conclusión de las obras de la cuenca del Salado, la modernización de los corredores viales de las rutas nacionales 8 y 5 y la ruta provincial 88 y la concreción de la postergada ruta del cereal (en el oeste bonaerense) aparecen entre las prioridades.
Otra prioridad que tendrá la gestión de Vidal en la provincia de Buenos Aires será la del trabajo con las secretarías de Producción de los municipios. En materia crediticia apuntarán a recrear los préstamos a valor producto. Otros dirigentes que trabajan cerca de Vidal afirman que no habrá una marcha atrás con el aumento del inmobiliario rural de 2012. "Lo que no podamos hacer, lo diremos con claridad", sostienen.
El trabajo de reconstrucción será arduo. Y, a diferencia de lo que ocurrió en los últimos años, se presenta una oportunidad para encontrar soluciones a los problemas por la vía del diálogo. No es poca cosa.

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