Al final de su audiencia pública de los días miércoles, el Papa bromeó con un grupo de bomberos franceses, que se encontraban presentes en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Y se pudo registrar cómo, el Sumo Pontífice lució un casco durante sus labores, pero con los colores del Vaticano, y sonrió ante los presentes.

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