El papa Francisco visitó ayer la iglesia de San Francisco en Cracovia, donde se encuentran las reliquias de los dos misioneros polacos asesinados en Perú, y allí rezó una oración por las víctimas del terrorismo y para que se conviertan los corazones de los terroristas.
Francisco hizo esta parada, que no estaba en el programa oficialmente de su viaje a Polonia, antes de acudir al Campo de la Misericordia, donde lo esperan más de un millón de jóvenes para la vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
"Mueve los corazones de los terroristas para que reconozcan sus maldades, y de sus acciones y vuelvan a la senda de la paz y el bien, el respeto por la vida y la dignidad de cada ser humano, independientemente de su religión, origen o status social", rezó el Papa.
En la Iglesia se encuentran las reliquias de los dos franciscanos polacos Michael Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, asesinados en Perú por los guerrilleros de Sendero luminoso el 9 de agosto 1991 y beatificados el 5 de diciembre de 2015.
"Venimos a implorarte que ampares al mundo y a sus habitantes con la paz, alejando de él el destructivo oleaje del terrorismo, restaurando la amistad y derramando en los corazones de tus criaturas el don de la confianza y la prontitud para perdonar", comenzó la oración de Francisco, según informó el Vaticano.
El Papa también rezó "por todos los que han muerto, víctimas de los brutales ataques terroristas y por los heridos, los niños y los jóvenes, las mujeres y los hombres, los ancianos, las personas inocentes y los que son agredidos día a día por casualidad. También pidió consuelo para "las familias que lloran la pérdida de sus familiares, víctimas inocentes de la violencia y el terrorismo". Y pidió que encuentren "la fuerza y el valor" para "continuar siendo hermanos y hermanas de los demás, especialmente de los extranjeros y los inmigrantes, testimoniando con su vida tu amor".
Concedió selfis
El Papa se brindó amablemente a sacarse varias selfis por pedido de algunos chicos, de distintas parte del mundo que fueron a verlo en Cracovia.
Los 14 chicos, uno de ellos una traductora, se convirtieron ayer en las grandes estrellas de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y la prensa de todo el mundo quiso hacerles una entrevista y es que no es para menos: no todos los días se almuerza con un Papa.
La organización de la JMJ eligió por sorteo entre los llamados "voluntarios a largo plazo", los que ayudaron a los jóvenes llegados de todo el mundo, a representantes por cada continente y de Polonia y una chica traductora para que almorzaran en el arzobispado con Francisco, en una de las citas habituales en las últimas JMJ, mientras está en la vigilia de su última misa que dictará hoy antes de partir hacia el Vaticano, junto a su comitiva.

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