El rechazo a la donación de los $16 millones de pesos, para el proyecto pedagógico más ambicioso del Vaticano en el mundo, cayó como un balde de agua fría en el Gobierno.
La política que sigue Francisco, casi particular con la Argentina, le preocupa, lo sorprende y le crea malestar al presidente Mauricio Macri.
Cuando Macri le pidió a su jefe de Gabinete, Marcos Peña, la explicación que dio el Papa para rechazar la donación ya otorgada, se quedó pensando.
"El Gobierno argentino tiene que acudir a tantas necesidades del pueblo, que no tienen derecho a pedirle un centavo", fue el argumento del Santo Padre.
El Papa recibió a Macri y su esposa el 27 de febrero pasado en una audiencia protocolar. A a partir de allí dejó de ser tal, para transformarse en correcta pero distante entre un líder espiritual y un político. Es así que se dispararon todas las versiones y razones por las cuales Francisco no coincide con las políticas sociales del actual gobierno.
El papa Francisco les pidió a los directores mundiales de "Escuelas Ocurrentes", un proyecto pedagógico mundial, a cargo del argentino José María del Corral y Enrique Palmeyro, que no acepten el dinero donado.
La fundación había sido la beneficiaria del fondo mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial el 30 de mayo último. Sin titubear, del Corral y Palmeyro cumplieron con la orden papal.
El Vaticano ni bien se enteró de la donación a la fundación "Escuelas Ocurrentes" -organización que trabaja para combatir la exclusión, a través de la educación, el deporte y el arte-, Francisco les escribió a del Corral y Palmeyro una carta para pedirles que restituyan inmediatamente ese monto.
Los dos pedagogos escribieron al jefe de Gabinete, Marcos Peña una carta que, entre otros conceptos, señaló: "Teniendo en cuenta que hay quienes pretenden desvirtuar este gesto institucional (...) con el fin de generar confusión y división entre los argentinos (...), convenimos en suspender el aporte económico no reintegrable de $16.666.000, destinado a sufragar los gastos de personal, infraestructura y equipamiento de la sede central (de Escuelas Ocurrentes) de nuestro país".
Fuentes del Gobierno no ocultaron su perplejidad ante este enorme malentendido, del que por lo bajo culparon a los directores del Corral y Palmeyro.
Y como todo Gobierno que cuida la diplomacia, se prefirió no polemizar la decisión vaticana. Aunque sí, voceros oficiales conocidos pero en off the récord explicaron: "En función del compromiso asumido por el presidente Macri durante su encuentro con el Papa, en febrero pasado, cuando éste le pidió que apoyara a Scholas, fueron ellos quienes, más tarde, nos pidieron esa suma de dinero".
Los mismos voceros agregaron que "la suma de dinero fue calculada por ellos para hacerle frente a los gastos para su sede central en Buenos Aires, para los sueldos de 36 empleados y para los gastos de equipamiento y de acondicionamiento de un inmueble en la ex Administración de Bienes del Estado".
x

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora