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El Parque del Bicentenario y el de la Familia no son accesibles
Trinidad tiene cinco años y usa silla ortopédica para desplazarse. Cuando su mamá la llevó al Parque del Bicentenario por primera vez, para llegar hasta los juegos tuvo que optar por usar un camino de ripio o de césped, ambos muy difíciles de transitar, porque la silla se traba o va a los saltos. La segunda vez usaron un camino lateral de cemento. "Eso para mí es una imposibilidad y cansa, porque no hay circuitos cómodos. Tiene que haber más caminos de cemento que lleven a los juegos. Un parque integrador tendría que tener los caminos más accesibles para la persona que viene con silla de ruedas", exclamó Cecilia Parodi en diálogo con El Tribuno.
Después de atravesar estas vías con dificultad, Trini, su enfermera y su mamá llegaron a los juegos destinados a niños y niñas con discapacidad y encontraron que no se podía acceder a algunos. Hay hamacas para sillas ortopédicas que están inhabilitadas por un uso indebido y ya no poseen la rampa que permite que la silla ingrese a la hamaca. Chicos o chicas sin problemas de movilidad las usan con mucha fuerza. Las calesitas, por ejemplo, van a toda velocidad con niños y niñas sin problemas motores.
Uno de los cuidadores del Parque del Bicentenario, cuando Cecilia le comentó el problema de las sendas y de los juegos le dijo que era "la primera vez que veía a una niña con discapacidad en el parque, y la primera vez que veía el uso adecuado de los juegos, ya que siempre lo usan los demás niños".
"La verdad es que pocas veces vi un parque con tantos juegos para niños y niñas con discapacidad, lo cual es un avance importante en materia de integración, pero se están arruinando por el mal uso, aunque es lógico que si hay tantos juegos nuevos y distintos, los chiquitos quieran probarlos. Falta concientización del adulto, que debe enseñar a su hijo o hija a cuidar las cosas y explicarle por qué y para quienes están", comentó. "Como sociedad todavía tenemos mucho que aprender respecto a una integración real. Yo sigo notando mucho la mirada extraña al niño o niña con discapacidad. Muchos chicos dicen: "Mirá, papá. ¿Qué le pasa a esta nena?'' y el padre le responde "Callate, no molestes'', en vez de explicarle qué significa y cómo integrar. No le echo la culpa al niño que mira con sorpresa, sino al padre que no intenta explicar", graficó.
Los nuevos parques, del Bicentenario y de la Familia, cuya administración depende del Gobierno de la Provincia de Salta, no tienen elementos suficientes que garanticen la accesibilidad a las personas con dificultades de movilidad. Deberían tener, por ejemplo, guía direccional, señal táctil de alerta y maquetas táctiles y auditivas para facilitar que todas las personas se muevan con autonomía dentro del espacio. En la ciudad de Salta hay 29.612 personas que tienen Certificado Único de Discapacidad, según una nota publicada en octubre de 2015 en El Tribuno. Los datos habían sido provistos entonces por la Dirección General de Discapacidad de la Provincia. La mayoría de las discapacidades son motoras.
La arquitecta Alejandra María Ibáñez, coordinadora de la Comisión de Accesibilidad al Medio Físico del Colegio de Arquitectos de Salta, observó a El Tribuno que "todo parque debe ser accesible, ya que es de justicia social su adecuación a las demandas de la sociedad, que exigen espacios totalmente integrados en los que la accesibilidad permita su pleno disfrute y la interacción de jóvenes, personas mayores, con discapacidad, etcétera. Los trayectos deben ser accesibles desde las paradas de colectivo, estacionamientos reservados a personas con discapacidad, aparcamientos públicos, edificios públicos e itinerarios del entorno del parque.
"No nos olvidemos de que hablar de accesibilidad es hablar de seguridad. Es bueno realizar un proyecto aplicando las normas de accesibilidad de entrada, ya que garantiza el libre disfrute de todos los ciudadanos en forma inclusiva, sin discriminación. Así también evitamos costos innecesarios por modificaciones a posterioridad", explicó la especialista. Las dos manzanas del parque San Martín que están rodeadas por rejas tienen juegos y bancos con apoyabrazos para personas de la tercera edad, rampas para sillas de ruedas y baños y bebederos accesibles. "Faltan elementos como cartelería y señalética", comentó Ibáñez.
El Tribuno intentó hablar sobre el tema con la secretaria de Discapacidad de la Provincia, Fabiana Ávila, pero la funcionaria no respondió a las preguntas.
Mariana Prone, licenciada en Turismo con especialidad en planificación, es la administradora de la Unidad Coordinadora de Parques Urbanos de la Provincia de Salta. En diálogo con El Tribuno, manifestó: "En cuanto a accesibilidad en el Parque del Bicentenario quizá debemos trabajar un poquito más los senderos internos. El perilago es bastante rústico, complicado para una persona con discapacidad. Por supuesto, hay un millón de cosas para hacer", sentenció.
"Tiene lo mínimo indispensable de accesibilidad, pero está contemplado. El acceso es superancho. Hay previstas rampas a los costados para que ingrese todo tipo de persona: no solo una silla de rueda, sino también mamás con carritos o gente en bicicleta. El parque del sudeste está en obra todavía, pero en cada cruce peatonal están previstas las rampas", observó.
"Me encantaría tener un circuito sensorial, con audioguías o un sistema de Braille, como he visto en el Centro de Interpretación del parque Iguazú. Sería hermoso para asegurar el disfrute de todas las personas", agregó. Indicó que el acceso a quioscos y sanitarios tiene rampas. "Los baños tienen uno exclusivo para personas con discapacidad, con las medidas mínimas de puerta y barandas internas", dijo. "La ciclovía es bastante accesible. Las estaciones aeróbicas tienen acceso de ripio, pero a una de esas la adaptamos con un acceso de cemento para facilitar que cualquiera llegue a los aparatos", señaló.

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