El hombre miraba y no podía creer lo que estaba pasando a su alrededor: la reunión había sido un fracaso, o, al menos, lejos de cualquier resultado esperado.
Al encuentro, que duró poco más de cuarto de hora, le sobraron los silencios cómplices y el aire se podía cortar con un cuchillo.
En un momento dado, los interlocutores de un lado de la mesa se levantaron y casi lo dejaron hablando solo, como un claro mensaje de que no iban a aceptar otra cosa más que el consenso.
Ese fue el resultado con final abierto en la pretendida reunión del jueves pasado entre los intendentes y el presidente de la Cámara de Diputados, Manuel Santiago Godoy, donde se daría a conocer el dictamen para la media sanción de la nueva ley de municipalidades. Finalmente esto no ocurrió, pero significó un nuevo capítulo en la tormentosa novela del Indio Godoy y los caciques comunales.
En adelante se abre un interesante panorama que bien podría prologar un manual de estrategias de "Cómo mantener el poder político ante la adversidad".
El proyecto para la nueva ley de municipalidades, que venía siendo analizado en forma conjunta con legisladores, jefes comunales y funcionarios del Ministerio de Gobierno, encontró un sorpresivo e inexplicable avance en Diputados que dejó muy inquietos a los intendentes: objetan las modificaciones que se quieren incluir en la vetusta normativa que rige desde 1933.
En esas modificaciones aparece la elección del delegado municipal, las remuneraciones de concejales, el manejo del presupuesto, los tribunales de faltas y otros puntos sobre los que consideran que no están a tono con la autonomía de los municipios.
Lo que es peor, los intendentes aseguran que no se podrá aplicar una nueva ley sin contar con los recursos suficientes. ¿El debate entonces es puramente económico? No del todo.
El áspero debate en la cámara Baja tiene otras implicancias que hacen a la tranquilidad política en la provincia y que al mismo tiempo le permite al gobernador Juan Manuel Urtubey continuar con su proyección nacional, sin mayores sobresaltos.
En la reunión de esta semana y ante el fracaso de mostrar un marco de consenso con los intendentes, Godoy rápidamente anunció que para el 1 de noviembre convocará a los concejales de todos los municipios con la idea de analizar la ley de municipalidades, obviamente sin la presencia de los intendentes.
La respuesta de estos no se hizo esperar y ahora son los intendentes quienes se reunirán el martes próximo en Metán con sus pares del sur de la provincia. El viernes harán lo mismo en Pichanal con los del norte; una doble jugada de anticipación que Godoy ni se esperaba.
"El objetivo es político y vamos a demostrar que no tenemos que ser los eternos convidados de piedra cada vez que se toman determinaciones que afectan directamente a los municipios" aseguró un intendente luego de conocer la convocatoria del presidente de Diputados.
"Si Godoy busca a los concejales para conseguir el apoyo político a la nueva ley, nosotros tendremos que hacer lo mismo con nuestros legisladores departamentales para un serio planteo en ambas cámaras. Eso no puede seguir así. Que nos diga Godoy de dónde van a salir los recursos para la nueva ley que está promoviendo y dejamos de discutir " anticipó otro jefe comunal que terminaba de organizar la reunión del martes.
En el norte también se escucharon voces desde oficinas de intendencias. "Están armando un quilombo al pedo... Mirá lo que está haciendo el presidente de Diputados. Cita a los concejales para analizar la nueva ley, cuando ni siquiera los tuvo en cuenta para elaborarla. Ni siquiera los tuvo en cuenta en un pie de igualdad, para que el período en sus bancas sea de cuatro años y no de dos como es ahora. La manipulación que pretende sobre los concejales y los municipios es inocultable. El mensaje juega al límite de la confrontación inútil y con el riesgo de una fractura. No creo que esta sea la idea del gobernador Urtubey", señaló.
La continuidad de la polémica demandará muchos balcones.

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