Fernando "Turco" Berdeja Alarcón migró en 1990 a La Paz (Bolivia). Aquí había trabajado en Radio Nacional Salta, LV9 Radio Salta y las FM Génesis y 20 de Febrero.

Cuando tenía 21 años fue de vacaciones a Bolivia, donde tenía pensado tramitar la nacionalidad boliviana -ya que su mamá es tarijeña-, pero se quedó toda una vida. Allá se casó con Zdenzcka Bacarreza Pinilla (43), comunicadora social y conductora de televisión, con la que tuvo tres hijos: Alejandro (17), Diana (9) y Thiago (7).

También se licenció en Comunicación Social con especialidad en Periodismo en la Universidad Loyola (La Paz). Luego obtuvo diplomados en Periodismo Deportivo por el Instituto Internacional de Periodismo en La Habana (Cuba), en Ética Periodística por el Centro Internacional de Periodistas (Washington DC), en Periodismo de Investigación con Darío Klein, jefe del Departamento de Investigación de CNN en español, y en Periodismo Creativo con el escritor español Pedro Sorela. Su gran preparación académica le permitió ocupar importantes puestos laborales como el de director de Deportes de Canal 5 Bolivisión, de RED UNO (2004), de El Diario (2012) y de Periodistas Asociados Televisión PAT (2013). Además, fue corresponsal de la Cadena Ibero Americana de Radio y TV, del ámbito deportivo de la Cadena Telesur.

"Cubrí más de veinte Libertadores de América, dieciséis Copas Sudamericanas, seis eliminatorias a Mundiales, Mundial USA 94, Juegos Olímpicos, Juegos Bolivarianos, Juegos Sudamericanos, Juegos Panamericanos, cinco Rally Dakar, etc. Como dicen, destino es el pseudónimo que usa Dios cuando no quiere firmar con su nombre y el poderoso, que tenía mi lugar reservado en estos lares, alineó los astros para que la vida me sonriera. En mi caso, gracias a Dios, tengo conocidos más de veinte países en el mundo y un tercio de ciudades en Estados Unidos. Seguramente le pasa a la gente que viaja mucho: llega el momento en que te conviertes en ciudadano del mundo", le contó con su impecable voz de locutor y un acento ya indefinible a El Tribuno.

Pero este salteño Lejos del pago no es solo afortunado en el trabajo: "El amor no sabe de fronteras, idiomas o sistemas políticos. Te enamoras en el monumento a Güemes o en la China, y a mí me tocó a 3.600 metros de altura. Tengo tres hijos que lo mejor que saben hacer es provocarme sonrisas permanentes. Ellos mantienen viva mi esperanza y son los que cargan de combustible el cohete que transporta mis sueños. Y una mujer que hace 15 años me lleva de la mano a pasear por este mundo en un intento diario de convertirme en un mejor humano", dijo. A continuación, un mano a mano con un salteño que asegura que "periodista se es siempre, solo que algún detonante termina de marcarte".

¿Qué oportunidad laboral te llevó a radicarte en Bolivia y cómo te llevaste con esos cambios?

El pasar del medio salteño -con tres FM, una AM y un canal de TV- a una ciudad como La Paz, con diez FM con transmisores de diez kilos y otras quince con menor rango, radios temáticas y la mayoría con manejo del formato Top Forty tipo "Rock and Pop" en 1990 fue increíble. A eso súmale diez canales de TV de señal abierta y con alcance en todo el territorio boliviano. La invitación a hacer travesuras era más que tentadora. Jamás imaginé el impacto que provocaría mi presencia en los medios bolivianos, sobre todo cuando aparecí en TV. Tuve la gran fortuna de aparecer al lado del Macaya Márquez y el Toto Arévalo en el programa deportivo de mayor audiencia a nivel nacional en esa época. Ellos me descubrieron.

¿Imaginabas que ibas a convertirte en un comunicador social reconocido en radio, gráfica y TV bolivianos? ¿Qué tenía de especial el "Argentino"?

Llamó mucho la atención la capacidad de improvisación que se ensaya mucho en Argentina, aparte de un look que era agresivo para el medio boliviano: cabello largo hasta los hombros, par de aros en la oreja izquierda, una voz grave con dejo argentino pero respetando las eses y las elles en todas las palabras que lo requerían, logrando casi un neutro latinoamericano. Lo que también marcó diferencia fue el uso de terminología distinta, ya que mi formación fue política y económica, mis estructuras lingüísticas estaban divorciadas de los clichés típicos del lenguaje del periodismo deportivo.

¿Qué sitios de allá te maravillan y recomendás visitar?

Bolivia es un país con una diversidad extraordinaria entre los paisajes de altura, pasando por los bosques subtropicales y la calidez de sus llanos, sumando el bagaje histórico como la Casa de la Moneda en Potosí, el lugar donde eran acuñadas todas las monedas de Europa. También el cerro rico de donde hasta el día de hoy siguen extrayéndole toneladas de oro, este precioso metal que enriqueció a las familias quebradas del Siglo de las Luces, la sala donde se escuchó el primer grito libertario en esta parte del mundo en Sucre, el salar de Uyuni, el carnaval de Oruro, los vinos de altura de Tarija, el glamour y belleza de Santa Cruz, los nevados y picos que desafían a los montañistas,en fin... hay para todos los gustos y bolsillos.

Si bien los sabores del NOA se emparientan con la culinaria boliviana, siempre hay platos y bebidas típicas que se pueden destacar. ¿Cuáles sugerís que el visitante experimente?

Para el amigo del buen comer, Bolivia es un paraíso, cada departamento -nueve en total-cuenta como mínimo con una decena de platos que identifican exclusivamente a esa región, así es que simplemente sumen, llegas a tener 100 platos principales basados en pollo, carne de vaca o cerdo y pescados de río. Eso sí, mucho condimento y sabores fuertes con mucha personalidad, con o sin picante, sobre todo los platos del altiplano los pegados a los Andes. Esos son los que llevan alguna de las más de 50 variedades de ajíes.

¿Qué admirás de la gente allá? ¿Qué aspectos culturales de los bolivianos crees que aún se desconocen en el mundo?

Admiro del boliviano su humildad, su gran capacidad de afrontar las crisis, su ejemplar actitud ante la vida, su solidaridad y cooperativismo cuando más se lo necesita, porque convengamos, la vida desde siempre para el boliviano ha sido más que difícil para el que vive en su propio país y más para los de afuera. Luchar por siempre contra preconceptos, actitudes xenófobas y discriminatorias. Sin embargo, mas allá de los problemas culturales y de educación que pueden arrastrar, nadie negará su incansable capacidad para el trabajo, la honestidad con la que se desenvuelven y esa increíble capacidad para renovar sus esperanzas.

¿Qué pensás de las publicaciones xenófobas acerca de los bolivianos que circulan por Facebook del estilo: "cobran ingreso a los argentinos que pasen la frontera", "a los argentinos no les venden nafta", etc.?

Veo con esperanza el futuro de las relaciones entre ambos pueblos. Aunque situaciones injustas por determinaciones políticas que no coadyuvan para nada a allanar el camino de las buenas relaciones desequilibran la balanza. Contra la atención médica y la educación gratuita para extranjeros entre ellos bolivianos en Argentina no hay medidas de ese calibre que compensen la ecuación por parte de Bolivia. Serán los gobiernos centrales los que se encarguen de cambiar esta realidad para el bien de todos.

¿Sigue siendo Argentina un país de posibilidades para los bolivianos o desde hace un tiempo menos?

En esta coyuntura, Bolivia por el tipo de cambio es una buena plaza para los argentinos. Bolivia está barata. Para los bolivianos Argentina no, por ejemplo, ir a Nueva York una semana sale un 30% más barato que ir durante el mismo tiempo a Buenos Aires. El boliviano no se comporta distinto de cualquier persona que busca las mejores condiciones para los suyos. Se mueve de acuerdo con los flujos económicos en los lugares donde pueda encontrar la contención de su gente, que maneja los mismos códigos sociales que le dan seguridad para establecerse. Pero esto ya es moneda corriente en todo el mundo y con decenas de nacionalidades distintas.

¿Qué extrañás de Salta y de quiénes quedaron aquí?

Tengo sueños recurrentes con una docena de empanadas, con una salsita criolla y un medio pingüino de tinto con soda, o una "oferta" de mi amigo Maldonado en el Mercado San Miguel: tres porciones de"muza" con un vaso de juguito. Me provoca nostalgia el humo que emana de un carro choripanero, la cebollita verde picada sobre un locro, como detonante de deseos escondidos. "Piturro" Marcón, "Tito" Exeni, "Pastilla" Quiroga, Roberto Salomón, Ramón Falcón y los "Gardelitos", la promo 84 del Salesiano quedaron como celosos guardianes de mis añoranzas, tarea de la cual ya los relevé después de tantos años y mucha agua pasada bajo el puente. Pero, sobre todo, extraño acompañarlo a mi hermano menor, Sergio Berdeja, a hacer un asado, ir a la cancha, en los últimos 28 años solo lo vi una veintena de veces. Extraño a mi mamá, Reneé Alarcón... en esta simplicidad que expongo: extraño abrazarla, besarla, agarrarla del bracito y con sus 84 años llevarla a pasear. Y, por supuesto, extraño buscar su hombro para apoyarme, contarle mis penas y por qué no, aflojarle un lagrimón.

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