Los senadores del peronismo le plantearon al oficialismo la idea de ampliar la Corte Suprema con la intención de sumar a dos magistrados propios, pero el presidente Mauricio Macri y el titular del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, rechazan esa posibilidad.
La ampliación de la Corte de cinco a siete miembros es impulsada en la más estricta reserva por el jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, y los miembros del Interbloque Federal, Adolfo Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero.
La idea de ampliar la Corte siempre estuvo latente. El bochorno que representó el año pasado el hostigamiento a que fue sometido Carlos Fayt en razón de su edad contrastó con la incapacidad del kirchnerismo para designar al reemplazante de Raúl Zaffaroni, quien dejó el cargo hace once meses.
La propuesta de ampliar el máximo tribunal no convence al presidente Mauricio Macri, pero mucho menos al presidente de la Corte, Ricardo Lorenzentti, quien vería licuado su poder si se incorporaran más miembros.
Ese dato no es menor. Carlos Rosenkrantz y Hugo Rosatti, designados por Macri con un decreto, son incuestionables en cuanto a trayectoria. Algo similar ocurría con los candidatos que había enviado Cristina Kirchner, Eugenio Sarrabayrouse y Domingo Sesín.
Para que la iniciativa prospere será necesario un acuerdo político complejo. Macri no quiere correr riesgos llamando a sesiones extraordinarias sin acuerdos previos para evitar que se le compliquen los primeros meses de gestión. Tampoco lo alegra dejar libre de manos a un Lorenzetti a quien le gusta medir el poder real del presidente. El Frente para la Victoria como el Interbloque Federal son fundamentales para lograr la mayoría de dos tercios que se requiere para dar acuerdo a los jueces de la Corte. "Nosotros estamos de acuerdo en conseguir el acuerdo para tener los dos tercios", sintetizó ayer Rodríguez Saá.

Oyarbide apura la jubilación
El juez federal Norberto Oyarbide decidió iniciar el trámite de jubilación para eludir las denuncias en su contra en el Consejo de la Magistratura.
Oyarbide no solo procesó a Mauricio Macri por escuchas telefónicas ilegales denunciadas en 2012 por un activista kirchnerista, sino que aceleró el archivo de todas las causas que resultaban complicadas para la ex presidenta Kirchner.
Los camporistas desestimaron más de 50 denuncias contra Oyarbide en el Consejo, pero siguen en pie las que se originaron en el escándalo de los Schoklender y la Madres de Plaza de Mayo y en el lavado de dinero en el fútbol: en ambos expedientes Oyarbide fue separado por la Cámara Federal. También está pendiente la denuncia por el caso de la financiera Propyme, que involucra al segundo de Carlos Zannini, Carlos Liuzzi.

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