Los perros destructores son un gran problema para mucha gente y, penosamente, también para ellos mismos. Estas mascotas que se dedican a masticar los muebles, los zapatos, las plantas y todo lo que encuentran, suelen terminar abandonados o en un hogar provisorio a la espera de una familia que quiera adoptarlas. Igual suerte suelen correr los canes que destrozan el jardín cavando huecos donde les da la gana.
Lamentablemente, son muy pocos los dueños que cuentan con la paciencia y la consideración necesarias para entender las conductas destructivas de los perros, así como las técnicas adecuadas para corregirlas. Masticar cosas y cavar son conductas naturales en los canes, tan naturales como respirar, alimentarse o hacer sus necesidades. Por supuesto, algunas razas tienen más necesidad que otras de expresar dichos comportamientos. A los terrier, por ejemplo, generalmente les encanta cavar y en muchos casos es imposible evitar que lo hagan. La conducta de masticar cosas es más común en todos los canes, pero los perros de caza y otras razas criadas para trabajos duros suelen tener más marcada este comportamiento.

Típico de los cachorros

Si el perro es un cachorro, hace travesuras. Está en una etapa de su vida en la que explora y experimenta. Mordisquea los objetos para conocer el medio en el que vive.
Hay que premiar su buen comportamiento con elogios y ofrecerle algo de comer que le guste mucho.
Es un instinto ancestral de supervivencia. La salida de los primeros dientes también influye en esta actitud porque es una forma de aliviar las molestias. A partir del año de edad, esa tendencia a mordisquear todo disminuirá.
Hay que corregir los malos hábitos. Es un error pensar que se deben al mal carácter, aunque los problemas de conducta pueden estar provocados por un exceso de soledad de la mascota. Y es que el perro es el animal de compañía más sociable y que más contacto necesita con sus dueños. Hay que procurar que no pase demasiado tiempo solo.
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El cachorro también tiene que comenzar a familiarizarse con los momentos de soledad de manera paulatina. El perro debe asumir el tiempo en que sus dueños están ausentes, sin traumas ni ansiedad. Si se le pasea por la mañana y después, la rutina diaria, consiste en que pasa el resto de la mañana solo hasta que regresan sus dueños por la tarde, el perro, si todo va bien, no debe tener problemas de conducta, como destrozar la casa o ladrar a todas horas. Si esto ocurre, deberemos consultar al veterinario porque puede ser que haya un problema de ansiedad por separación o algún tipo de conducta compulsiva. El animal tiene que aprender a soportar nuestra ausencia. Un truco para ayudarlo a conseguirlo es dejar la radio encendida cuando se sale de casa (las voces aplacan la sensación de soledad). Cuando está solo, el perro debe tener agua, comida y un juguete propio. Eso sí, hay que procurar que no lo esté por mucho tiempo, sobre todo si es cachorro. La clave ante las conductas destructivas es proporcionarle al animal la oportunidad de dar largos paseos y de gastar energía.
La educación comienza con órdenes básicas como el “no”, que debe decirse de forma tajante y repetitiva cuando queramos que corrija alguna actitud. Los perros tienen mucha facilidad para comprender bien nuestros gestos, tono de voz y posturas corporales. Si el animal destroza ciertos objetos de la casa o quiere dormir en la cama a pesar de que se le ha prohibido, se puede dejar que afiance su dominio sobre objetos que le pertenecen, como un juguete o su rincón preferido de la casa y enseñarle que el resto está prohibido. Hay que marcarle límites muy claros.
El buen comportamiento hay que premiarlo con elogios y ofrecerle algo de comer que le guste mucho. Pero no hay que abusar de los premios comestibles porque corremos el riesgo de desequilibrar la dieta del animal.
El castigo físico nunca se debe practicar. Con un “no” rotundo y expresar la desaprobación de forma verbal, o con golpear con un diario en el suelo bastará para que el perro entienda nuestro enfado.
Causas más comunes
  • Algunos perros simplemente son más destructores que otros. La herencia tiene un impacto en la intensidad de las conductas destructivas.

  • Es lógico que cualquier animal que se queda solo por muchas horas se aburra y se entretenga masticando cosas (es parte de su naturaleza).

  • Los perros son animales sociales y necesitan contacto con otros seres. Masticar y cavar los ayuda a bajar la ansiedad que sienten al que darse solos.

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