La presencia en nuestra región de figuras relevantes para la ciencia y que son prácticamente desconocidas, incluso en medios académicos, resulta una constante cuando se estudia la historia de esta zona del país.
Los antecedentes sobre el petróleo argentino antes de su descubrimiento oficial en 1907, a pesar de su enorme trascendencia, se limitan a noticias sueltas de Jujuy, Salta y Mendoza.
Uno de los nombres que aparecen relacionados a la exploración de los hidrocarburos es el de Rodolfo Zuber (1858-1920).
A este personaje se lo conoce exclusivamente por algunas monografías y escritos científicos en la bibliografía petrolera clásica del siglo XIX, especialmente por los trabajos que publicara en los boletines de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba.
Sin embargo, cuando se intenta profundizar sobre su figura nos encontramos con una notable orfandad de datos biográficos.
Todo un científico
Solamente una breve reseña en Abad de Santillán. Lo curioso del caso es que este caballero, desconocido para nosotros, fue uno de los grandes científicos polacos y como tal fue y es reconocido en su patria. Al punto que presidió en tres oportunidades (1888 - 1889, 1898 - 1899, 1918 - 1919), la prestigiosa "Sociedad Copérnico de Naturalistas Polacos", la que fuera fundada en 1875.
Fue además miembro de la Academia de Ciencias de Cracovia, llamada más tarde la Academia Polaca de Ciencias. Una fotografía de época, sentado en el centro de la imagen y rodeado de académicos, muestra al sabio en 1914 como una persona menuda, de baja estatura, rostro triangular, cabello blanco y corto, luciendo quevedos, y mostachos y barba a lo Quijote.
Rodolfo Zuber nació en Orlat, Transilvania, el 13 de septiembre de 1858 y falleció a los 61 años de edad en la ciudad de Lviv el 5 de abril de 1920. Está enterrado en el cementerio de Lychakiv en Lviv, en una tumba sobre la que se emplaza un espectacular monumento de granito rojo. Zuber estudió geología en la Universidad de Lviv, donde se doctoró en 1883, con especialidad en geología del petróleo. Tuvo una amplia y destacada actuación como profesor universitario en su país. En su rol de geólogo petrolero alcanzó renombre mundial y trabajó en todos los continentes, exceptuando Australia. En 1919 fue invitado a formar parte, como miembro especialista, de la Conferencia de la Paz en París. Su trayectoria como geólogo petrolero lo llevó a actuar en América del Sur, especialmente en Argentina, Chile, Bolivia y Venezuela entre los años 1886 a 1892. En los años 1900 a 1910 dirigió la investigación en el Cáucaso, en España, México, Venezuela, Trinidad, Canadá y Estados Unidos. En 1910 fue invitado a realizar investigaciones en las colonias británicas en África Occidental, Costa de Marfil, Guinea, Nigeria y la Costa de Oro (hoy Ghana). En 1912 viajó a la India, donde exploró las montañas de sal (Sakhisar) en el Punjab. Estudió la geología de los Cárpatos Orientales y dejó escrito un libro que hoy es referencia clásica en el tema.
El agua Zuber
Fue además un cartógrafo notable y entre otros trabajos dejo un encomiable Atlas de Galitzia. De regreso de la India fue invitado a estudiar el famoso centro de manantiales y balneoterapia de Krynica, al pie de los Cárpatos, conocido como la "Perla de los balnearios de Polonia". Luego de pacientes estudios programó una perforación a 810 m de profundidad, con tan buena suerte que en 1914 descubrió una de las aguas minerales más cotizadas del mundo. En su honor se la dio en llamar "Agua Zuber" y hoy se comercializa en Europa compitiendo con las famosas aguas de Vichy, Carlsbard y otras. El "Agua Zuber", única en su tipo, se embotella in situ y está considerada como el agua mineral más fuerte de Europa; altamente carbonatada, rica en bicarbonatos de calcio, sodio y magnesio, y con leves contenidos de boro y litio. Entre otros motivos se dice que su fama de agua mineral medicinal está relacionada con su propiedad de eliminar la resaca y aliviar los síntomas dolorosos del consumo excesivo de alcohol. Por su alcalinidad ayuda en el tratamiento de la hiperacidez, y es utilizada para trastornos gastrointestinales, principalmente úlceras del estómago y el duodeno, hígado, tracto biliar y la diabetes. Se dice además que el contenido de litio ejerce un efecto antidepresivo. También una roca, mezcla de sal y arcilla, lleva su nombre: "Roca Zuber".
En nuestro país, Zuber tuvo actuación en tres provincias: Mendoza, Jujuy y Tierra del Fuego; en esta última se dedicó a la búsqueda de carbón en el Estrecho de Magallanes. Especialmente llegó al país contratado por la Compañía Mendocina de Petróleo, fundada en abril de 1886 por el Ing. Carlos Fader (1844-1905). Zuber arribó en Julio de 1886 y estudió los manaderos y afloramientos de asfalto del Cerro Cacheuta y Cerro de los Buitres. Tres de los cuatro pozos que ubicó e hizo perforar en el cerro Cacheuta, con profundidades ente 80 y 200 m resultaron exitosos.
La compañía tuvo su auge entre 1887 y 1891, periodo en el cual se perforaron 30 pozos, se construyó un oleoducto de 35 km hasta la estación ferroviaria "San Vicente", llegando a despacharse 8000 m cúbicos de petróleo.
En Jujuy
Informado de los afloramientos naturales de petróleo en Laguna La Brea y Garrapatal en Jujuy, con explotaciones de jujeños y salteños desde la década de 1860, los mendocinos se decidieron a crear una filial para esa provincia.
Encomendaron la tarea al Dr. Zuber quién llegó a la zona en 1888. La calidad de las muestras recogidas, que dieron hasta 44% de kerosene los incentivaron a continuar. Por cierto Zuber regresó a Jujuy en agosto de 1889 y encaró los trabajos en el Garrapatal (Dpto. San Pedro, flanco oriental de la Serra de Zapla), para lo cual solicitó siete pertenencias mineras de acuerdo con el nuevo Código de Minería de Enrique Rodríguez (1809-1891), el que comenzó a regir en mayo de 1887.
El Dr. Zuber regresó a Europa en noviembre de 1889, luego de tres años de estancia en nuestro país, con el propósito de adquirir equipos de sondeos y contratar técnicos y personal polaco para las perforaciones de Jujuy. Un año y medio después, en 1891, se comenzó con las perforaciones en Garrapatal, que resultaron en un fracaso. Años después, en 1897, la Compañía Mendocina quebró sumando una nueva frustración a los desarrollos pioneros del petróleo en el siglo XIX. El Dr. Zuber tuvo un hijo, Stanislaw Zuber, también geólogo.
La figura de Rodolfo Zuber debe ser valorada y rescatada para la historia de los grandes pioneros del petróleo en la República Argentina.

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