Parece ser que algo se quebró en el acuerdo que había sellado el Gobierno con el peronismo para frenar el avance del proyecto opositor de Ganancias en el Congreso. De otra manera no se podría entender la sorpresiva jugada que realizó ayer el presidente del bloque PJ-FPV.
Miguel Ángel Pichetto pidió la palabra en el inicio de la sesión en la que se debatía la emergencia social para plantear una cuestión de preferencia y habilitar la discusión de Ganancias la semana que viene. La moción fue aprobada por amplia mayoría.
Fuentes del bloque explicaron a Infobae que hay malestar en el peronismo. Aparentemente, el Gobierno no cumplió con los términos del acuerdo negociado ayer mientras se debatía el tema en la comisión de Presupuesto y Hacienda.
La estrategia implica que la semana que viene se podrá abrir la discusión parlamentaria en el recinto sin la necesidad de reunir una mayoría agravada (2/3 del total). Mientras tanto, la oposición intenta darle "tiempo" al Ejecutivo para encauzar una negociación "seria" y así consensuar entre las partes una iniciativa.
Para que no quedarán dudas, Pichetto aclaró que la nueva propuesta deberá ser tratada "también en el transcurso de este año por la Cámara de Diputados con el apoyo de todos los bloques".
La moción fue secundada por el senador de extracción sindical Guillermo Pereyra (MPN-Neuquén) y fue votada a mano alzada, a pesar de que ese tipo de mociones requieren la aprobación de los dos tercios de los presentes, la cual no fue corroborada por la secretaría parlamentaria del cuerpo.
Al emplazamiento, el FPV le sumó otros gestos de presión dirigidos al poder Ejecutivo. Así, la conducción de la bancada pidió el reemplazo de Carlos Espínola (Corrientes) y Juan Manuel Irrazábal (Misiones), que se negaban a firmar el dictamen al proyecto aprobado por Diputados, y los reemplazó por José Mayans y José Alperovich.
De esta manera, y si la vicepresidenta Gabriela Michetti convalida los cambios, quedaría un paso más cerca de alcanzar las nueve firmas necesarias para conseguir dictamen de mayoría.

Reunión secreta

Que rompió todos los códigos políticos, que tiene que aprender a ser confiable. Que es un impostor y busca sacar "ventajita". La furia del Gobierno contra Sergio Massa duró apenas una semana. O acaso siga. Lo concreto es que el martes a la noche la Casa Rosada puso fin al corte de relaciones con el tigrense que impuso luego del revés que recibió en Diputados: el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el titular de la Cámara de Diputados Emilio Monzó se reunieron a solas con el líder del Frente Renovador para intentar descomprimir la tensión y acercar posiciones ante el eventual escenario de que el proyecto por Ganancias vuelva a Diputados.
Los referentes del ala política del macrismo llamaron a Massa una vez que el senador Juan Manuel Abal Medina concluyó la reunión de comisión de Presupuesto y Hacienda y llevó algo de alivio al Gobierno al asegurar que no habría dictamen para el texto. Pero el encuentro, según pudo reconstruir Clarín de diversas fuentes, recién se dio a la noche. El lugar está en duda. Hay quienes dicen que fue en Capital Federal. Otros afirman que el tigrense ofició de anfitrión en su casa.

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