El gasto nacional en infraestructura para Salta se duplicará en 2017.
Esto implica una inversión cercana a los 5.000 millones de pesos, destinada al desarrollo de la provincia.
La decisión es la confirmación, en los hechos, del rumbo adoptado por un Estado nacional que ha decidido poner su mirada en el desafío de potenciar la región y en mejorar las condiciones de vida de millones de argentinos que padecen años de fracasos e interrupciones en materia de políticas públicas.
En poco menos de un año hemos comenzado a transitar el camino de una reparación histórica largamente esperada.
Retomamos obras en las rutas 50 y 51 que estuvieron años paralizadas. Iniciamos la recuperación del Belgrano Cargas y abrimos la licitación para la Nueva Planta Potabilizadora de agua en Campo Alegre.
El proyecto de Presupuesto 2017, que debate el Congreso de la Nación, es un avance notable. Prevé la decisión concreta de iniciar la transformación de los principales corredores viales que conectan a los salteños con el país y el mundo. Eso implicará transformaciones, en el mediano plazo, del tramo Rosario de la Frontera Metán, y en los accesos de Salta a Jujuy.
También contempla el Plan Nacional de Hábitat que, para Salta, implica beneficios directos para 83 mil vecinos en 14 municipios. A lo que habría que sumar las obras para alcanzar el ambicioso objetivo que nos impuso el presidente Mauricio Macri: garantizar agua potable al cien por cien de los argentinos en un plazo de cuatro.
La inversión destinada a las provincias del Plan Belgrano se diferencia muy significativamente de los presupuestos anteriores en cuanto al monto comprometido a ejecutar en términos plurianuales: el compromiso de ejecución explícito en el presupuesto 2017 asciende al 94,3 por ciento en el trienio 2017-2019, mientras que en los presupuestos 2014, 2015 y 2016 este porcentaje era, en promedio, de solo el 25,4 por ciento.
Hay un Estado que está diciendo lo que quiere hacer y que asume compromisos para lograrlo lo más pronto posible.
El Plan Belgrano es un ambicioso plan, pero es mucho más que un compendio de proyectos de infraestructura.
Es una oportunidad histórica que, como norteños, no podemos desaprovechar.
El presidente nos presenta el desafío de trabajar para generar condiciones que potencien el desarrollo de las diez provincias más pobres de Argentina.
Hacerlo en conjunto, sin mezquindades coyunturales y pensando en las futuras generaciones es una apuesta de la que todos debemos sentirnos parte.
El sueño está en marcha. No dejemos pasar otra oportunidad.
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
xx
x
x
x
x
x
x

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora