El Plan Belgrano diseñado por el macrismo apunta al desarrollo global del NOA y el NEA. Muchas de las iniciativas que contempla responden a demandas históricas de la región.
El proyecto, que quedó a cargo del radical tucumano José Cano, plantea sin embargo dos desafíos.
El primero es que para alcanzar metas tan ambiciosas, la región debe convertirse en un área económicamente significativa. Hoy, las diez provincias aportan el 10 % del PBI nacional y el 5% de las exportaciones de origen industrial, aunque tienen una población que supera el 20%. Todas aparecen en el grupo que recibe menos del 10 % de inversión privada.
En segundo término, cabe preguntarse cuál deberá ser el compromiso que asuman los gobernadores que quieran sumar a sus provincias.
El caso de Salta es particularmente dramático, porque es una de las provincias con mayor potencial para el desarrollo pero sostiene políticas que desalientan la inversión por los límites que impone su legislación especialmente en las áreas rurales.
El Plan Belgrano prevé inversiones de 16 mil millones de dólares destinados a la red vial (10 mil millones), al sistema ferroviario (5.000 millones) y a transporte aéreo.
El proyecto añade la inversión de 50 mil millones de pesos en acciones para aliviar la situación de los sitios de extrema pobreza. En pocas palabras, no se plantea como un reparto de fondos al estilo más familiar para el clientelismo político que impera en estas zonas, sino como un plan de inclusión regional a la economía mundial.
Por lo tanto, los gobernadores que pretendan incorporar a sus provincias deberán revisar sus políticas actuales.
El propósito es la integración productiva "del Norte entre sí; con el Centro y los puertos; y con los países vecinos".
Obras viales imprescindibles
El Plan Belgrano destaca el objetivo de transformar en autovías la ruta 9 (Córdoba-Salta) y la ruta 34 (Rosario La Banda / Acceso Salta - San Martín).
Esta es quizá una de las noticias más importantes para nuestra provincia. En 2015, en la ruta 34 murieron más de 110 personas en ese trayecto salteño. Esa obra agilizaría notablemente el tránsito entre la región y el centro del país y sería vital para el norte salteño.
Otra obra emblemática, convertida en un ícono del fracaso, es la tan fatal como demorada ruta 50, entre Pichanal y Aguas Blancas, incluida en el Belgrano. Se contemplan obras de seguridad, pavimentaciones o nuevas trazas en las rutas nacionales, entre ellas, la 16, que une Salta con Resistencia. La magnitud de esta iniciativa se potencia porque también está previsto un nuevo puente sobre el Paraná entre la capital chaqueña y Corrientes.
Además, habrá mejoras en la ruta 51, que llega a Los Andes, y la ruta 81, entre el chaco salteño y Formosa. Aunque hay inversiones previstas para la ruta 33, no figura en el plan la ruta 40, que atraviesa todo el oeste argentino y que en Salta cumple un rol esencial para el turismo y la minería.
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