En la franja norte de El Potrero, en Rosario de la Frontera, el arsénico tiene acorraladas a todas las poblaciones comprendidas entre Horcones y Quiscaloro, sobre la línea de la ruta provincial 3, hasta el límite con Santiago del Estero.
En el área más crítica viven unas 1.000 personas y hay dos escuelas con 150 chicos en El Bordo y Santa María. Allí se reportaron en el agua de pozos concentraciones de 0,25 mg/l.
El intendente de El Potrero, Carlos Mur Reinaga, es un médico con años de trabajo en los servicios de salud de la zona. Conoce las graves afecciones que provoca el arsénico. Por eso, en la comuna, el abastecimiento del vital recurso encabeza las prioridades. "Llevamos el agua potable con dos camiones cisterna que deben dar grandes vueltas, por Rosario de la Frontera o Nueva Esperanza, para poder llegar hasta los hogares y escuelas que la necesitan", explicó Mur Reinaga.
"En la zona, las napas tienen contenidos altísimos de arsénico", precisó el jefe comunal, que en una reciente reunión de intendentes le expuso al titular del Plan Belgrano, José Cano, la seria situación que arrastra su municipio y le pidió que se apuren soluciones estructurales desde Nación.
Con su insistencia, Mur Reinaga ya logró que el Gobierno provincial apure la construcción de una toma en el río Horcones y una planta potabilizadora. "El proyecto cuenta con financiamiento comprometido y confiamos en ver pronto los trabajos iniciados. Esa obra será de invalorable ayuda, porque achicará las dificultades que hoy tenemos para llegar a la gente con los camiones cisterna, pero vamos a seguir insistiendo por otras soluciones", recalcó el intendente de El Potrero.

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