Darío Moreno, un muchacho de 28 años que fue detenido por personal de la Policía de la Provincia el domingo en horas de la madrugada y alojado en la comisaría 42 de Tartagal, permanece ahora incomunicado en general Mosconi y sin atención médica, denunciaron la madre y la esposa.
El incidente que lo derivó a Mosconi comenzó cerca del mediodía del domingo, con gritos desgarradores que sorprendieron a los otros detenidos, quienes al ver la golpiza a la que estaba siendo sometido Moreno comenzaron a amotinarse.El Tribunose acercó al lugar para tomar imágenes del muchacho, que gritaba desesperadamente y era sujetado por varios efectivos, pero los jefes policiales tuvieron una actitud inusual: cerraron las puertas de la comisaría y tomaron fotografías al reportero gráfico, para luego hacer ingresar al muchacho prácticamente a la rastra hacia los calabozos de la comisaría.
"Está enfermo y no sabemos de qué", dijeron en la mañana de ayer María Luisa y Andrea, madre y esposa de Darío Moreno, quienes se acercaron a la agencia local de El Tribuno para pedir ayuda aunque sea a un medio de comunicación, ya que nadie más las escucha. Andrea es mamá de 3 nenes de corta edad y es esposa de Darío. La joven que no para de llorar de angustia y de impotencia; no cree que lo que le pasa a su marido sea un síntoma propio de la abstinencia. "A Darío le sucede algo muy malo y no me da vergenza decirlo porque voy hacer todo lo que pueda para que reciba la ayuda que necesita. Es el papá de mis tres niños y lo necesitamos sano, como estaba hasta hace unos días", comenzó relatando la jó ven.
La muchacha relató: "Todo comenzó el lunes pasado; nosotros vivimos en el barrio San Silvestre, él no tiene trabajo estable, es changarín. Es verdad que consumía drogas, sobre todo marihuana, pero nunca había estado como ese día. Me decía cosas muy raras, que se quería matar, que sentía que algo le pasaba y que no sabía qué era. Estuvo varios días así y me dio mucho miedo".
Andrea recordó: "Después de esas extrañas reacciones de mi marido yo me fui a la casa de mi mamá. Luego una chica vecina me llamó y me dijo que en mi casa pasaba algo raro, que se veían sombras y movimientos raros. Por eso Darío se fue a la casa de mi suegra, porque él también estaba asustado"".

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