El proyecto de la heladera social lleva 90 días funcionando en la ciudad de Rosario de la Frontera. Si bien la respuesta de los vecinos fue muy buena, sus organizadores señalaron que hace falta más ayuda para mantener la provisión de alimentos durante el día.
La heladera social funciona en el salón parroquial, por iniciativa de docentes y alumnos de la carrera de Economía Social, que se dicta en el Instituto de Formación Docente 6.025 de la ciudad.
Es tanta la demanda que la heladera social se queda rápidamente sin comida y se torna cada vez más complicado reponer la mercadería.
Por eso, piden ayuda a toda la comunidad, vecinos, comercios y locales gastronómicos, para que colaboren con la donación de alimentos.
"Estamos contentos y tratando de contagiar a la mayor cantidad de gente posible, sobre todo a los restaurantes, porque necesitamos más volumen de comida. Hay horas pico en las que nos quedamos sin nada", dijo Edgardo Chaig, uno de los impulsores del proyecto.
Edgardo, que se desempeña como docente en la carrera de Economía Social, resaltó que la idea es movilizar a la mayor cantidad de vecinos para que participen de este proyecto. "Pedimos que la gente se vaya sumando de a poco", agregó.

Más voluntarios
La heladera social busca también sumar nuevos voluntarios, puesto que, por distintos motivos, de las 25 personas que trabajaron desde el comienzo solo quedan nueve.
Por ello, convocan a todos los interesados a participar como voluntarios en esta tarea de ayudar a los que más lo necesitan.
La intención es normalizar el funcionamiento de la heladera social, ya que ante esta situación la atención al público se lleva adelante únicamente los martes y jueves.
"Queremos incrementar el número de voluntarios para continuar trabajando de lunes a viernes, como lo veníamos haciendo hasta hace una semana atrás. De lo contrario, nos veremos obligados a atender solamente dos días a la semana", expresó Chaig.
Una niña huérfana
Por estos días, los encargados de la heladera social están realizando una colecta de ropa, calzado y leche para la pequeña hija de Pamela Argañaraz, una mujer que falleció electrocutada en Salta el pasado domingo 26 de junio.
Pamela era hermana de una de las chicas voluntarias que colaboran con la heladera social y que se hizo cargo de la nena, que tiene dos años.

De origen tucumano
La iniciativa de la heladera social tiene su origen en la cuidad de San Miguel de Tucumán el 23 de febrero pasado y a mediados de abril abrió sus puertas en Rosario de la Frontera.
El proyecto permite guardar en una heladera la comida que no se consumió en bares y restaurantes para que los que no tienen nada para comer puedan llevarse una porción, de manera gratuita, en lugar de tener que buscar los restos en la basura.

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