En 1981, Lorenzo Sigaut, exministro de Economía, dijo: "El que apuesta al dólar pierde", una frase dicha poco antes de una gran devaluación. A partir de allí se volvió una de las frases famosas de la historia argentina. La expresidenta Cristina Kirchner también apeló a esos argumentos en agosto de 2014, tratando de frenar el drenaje de divisas del Banco Central.
Al repasar -en ese año- la situación económica mundial apuntó contra quienes creían que se iban a "salvar" a través de la compra de dólares o "guardando la plata para no consumir". En definitiva, sacó a la luz los ataques especulativos a través de distintas operaciones contra el peso.
Hoy el peso sigue devaluado frente al dólar, felizmente todavía no está a la altura del real brasileño que perdió más del 70% respecto al valor de la divisa estadounidense. Este simple hecho favorece el turismo en el vecino país, aunque en otros casos la devaluación impacta de manera negativa.
Un reciente estudio destaca que el peso argentino perdió 40% en 2015 con respecto al dólar estadounidense, cifra que lo ubica entre las monedas con peor desempeño del mundo. Son cinco las que sufrieron grandes pérdidas en relación con el billete verde, dos de ellas pertenecen a las economías latinoamericanas: Argentina y Brasil. Las otras son el rand de Sudáfrica, la lira turca y el rublo ruso.
A partir de diciembre se levantó el cepo cambiario y el peso sintió el fuerte impacto de la medida al subir el valor del dólar oficial (pasó de $ 9,84 a $ 13,75) luego del anuncio.
Hasta ahora el comportamiento del dólar parece otorgarle la razón a la medida impuesta, aunque resta ver cuál será la reacción del mercado (y del Banco Central) ante el inminente comienzo de operaciones por parte del sector de los importadores en los próximos días porque los exportadores inyectan dólares al mercado, mientras los importadores los demandan.

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