Casi al mismo tiempo que el termómetro electoral inclinaba la balanza en favor de Donald Trump, el llanto y la conmoción se adueñaban de los seguidores de Hillary Clinton.
Ese mismo impacto, mezcla de asombro y sorpresa, se apoderó de los mercados mundiales, y en ese sentido basta una muestra.
El índice Dow Jones, que mide a los 30 principales papeles de la Bolsa de Nueva York, se desmoronó en porcentajes, apenas un poco más bajos a las perdidas ocurridas durante el atentado a las Torres Gemelas.
El lunes Wall Street vivió su mejor jornada en ocho meses, con un subida del 2,08 % en el Dow Jones; mientras que ayer esos indicadores avanzaron un 0,40% y un 0,38%, respectivamente. Al cierre del escrutinio, el índice bursátil, que es el espejo de las principales bolsas mundiales más importantes perdía casi 700 puntos en las operaciones electrónicas con valores futuro.
En los últimos años, independientemente del resultado, los mercados reaccionaron a la baja tras las elecciones. A partir de ahora será dificil para los operadores asimilar una sorpresiva victoria que augura un panorama incierto para el comercio mundial.
Todo lo contrario pensaron los votantes de Trump, esperanzados en la aplicación de una política que privilegie a las empresas estadounidenses sobre el resto.
Esta situación genera más dudas, sobre todo en Wall Street, considerada la capital del mundo financiero.
Un especialista sustenta el triunfo de Trump en su habilidad de saber manejar los miedos de la gente, sobre todo el miedo a los inmigrantes, a los musulmanes... Y el miedo funcionó.
Más allá de una elección histórica por la paridad, Estados Unidos amanecerá siendo un país profunda y extremadamente dividido.

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Sección Editorial

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