El denominado "Rejuntao solidario" nació luego del sismo de 5,9 grados en la escala de Richter que el 17 de octubre pasado causó destrozos y dejó a muchas familias sin techo o con serios problemas en sus viviendas en El Galpón.
Se trata de más de 50 vecinos galponenses que remueven escombros, apuntalan casas, construyen y distribuyen las donaciones a los afectados por el temblor.
"No hemos parado ni un minuto. El Galpón sigue viviendo una situación muy delicada y hay muchas familias que necesitan ayuda", dijo Francisco Giménez, 37 años, un comerciante que reside en el barrio centro, uno de los impulsores de la creación del grupo.
La semana pasada el Instituto Provincial de la Vivienda inició la construcción del primer grupo de unidades en esta localidad del departamento de Metán, donde se hará cargo de un total de 25 nuevas casas que reemplazarán a las afectadas por el sismo.
El primer grupo de viviendas está conformado por ocho casas que fueron demolidas por la gravedad de los daños sufridos en sus estructuras.
"Comenzaron la construcción de algunas casas, pero hay muchas otras familias afectadas y en una situación de emergencia. Nosotros estamos asistiendo a esas personas, sacando los silos bolsas que cubrían los ranchitos y colocando chapas. Hacemos lo que podemos. Con mucho esfuerzo y la solidaridad de mucha gente", dijo Giménez.
El Galpón es un pueblo conservador, de fe y tradición y por sobre todo de gente muy solidaria. A la localidad le va a costar recuperarse de las graves secuelas del temblor no solamente por los daños estructurales sino porque también más de 50 comerciantes de diferentes rubros fueron afectados. Muchos locales continúan cerrados y las ventas son muy escasas.
"Comenzamos un grupo de amigos y se fue sumando gente en forma espontánea. Hay profesionales, estudiantes y chicos que colaboran para que entre todos podamos solucionar las cosas", dijo.

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