Fin de una época. "El primer día del resto de nuestras vidas" se encuentra a menos de dos semanas. De cara al país que viene, y con ánimo de fortalecer el proceso democrático, uno de los mayores desafíos con los que deberemos enfrentarnos ahora será el de la reconstrucción-
renovación del principal espacio político de oposición: el justicialismo. Durante todos estos años el partido ha estado sometido a los caprichos de un grupo de arribistas que lo desangraron. Sin internas por casi treinta años y cooptado por personajes de las más variadas procedencias políticas que sólo respondían a intereses mezquinos, se fue vaciando de contenido, de vida interna, de identidad, hasta transformarse en lo que es hoy: una cáscara vacía y muy lejana a la doctrina peronista que le dio origen.
Ni en el peor de sus sueños el peronismo podría haber imaginado jamás que obrarían en su nombre un Domingo Cavallo -de conocida ideología neoliberal-, ni que, embestido por un frente que se llevó todo por delante, abrigaría en su seno a una Diana Conti -asumida estalinista- o un Carlos Heller -histórico comunista-. ­Qué lejana y desdibujada queda hoy aquella mítica consigna: "Ni yanquis ni marxistas"!
Barones en el Conurbano, señores feudales en varias provincias de nuestro país y como presidente del partido a nivel nacional alguien proveniente del radicalismo, el saliente gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner. Resuena una frase: "¿En qué te han transformado?".
Si el justicialismo tiene que hacerse alguna autocrítica, ésta es sin dudas la más urgente: la de haberse dejado arrebatar la esencia. La crisis hizo eclosión en el partido y todo se puso en cuestión: la territorialidad, el armado político, las formas de hacer política, las alianzas que lo han desvirtuado y desnaturalizado completamente. Pero es el fin de una era. Si hoy estamos donde estamos, fue en gran parte gracias a políticos como Sergio Massa Si hoy estamos donde estamos, fue en gran parte gracias a políticos como Sergio Massa, que se plantaron ante el kirchnerismo -algo claramente distinto al peronismo- resueltos a poner freno a la arremetida para impedir la pretendida reelección indefinida, evitar la modificación del Código Penal hacia una versión ridículamente garantista, combatir el avasallamiento de la Corte Suprema y del Poder Judicial todo.
¿Habrá de ser Massa quien lidere la necesaria renovación del partido? Tal como él mismo lo afirmó, sólo podrá serlo en tanto y en cuanto la gente lo elija. Y es precisamente eso lo que lo perfila como líder: el deseo de respetar la voluntad popular. Si algo habrá de renovarse, será con base en el respaldo y la aceptación de la sociedad, imprescindibles para los tiempos que vienen.
En esta nueva Argentina, un restaurado Partido Justicialista deberá cumplir un rol institucional fundamental. Su función será la de dar garantía de gobernabilidad, defender la república y propugnar la independencia de poderes. La aspiración será la de transformarse en lo que Juan Manuel de la Sota, otro de sus principales referentes, atinadamente denominó "peronismo republicano". Seguramente el peronismo continuará siendo un protagonista indiscutido de la política argentina en los próximos años. Pero es hora de entender que solamente fortaleciendo el sistema republicano podrá dar por satisfechos sus siempre reivindicados objetivos de independencia económica, soberanía política y justicia social.

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Sección Editorial

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Julian Centella
Julian Centella · Hace 11 meses

MASSA NO ES DE ORIGEN PERONISTA-JUSTICIALISTA!!! SE DESARROLLO COMO POLITICO EN EL PARTIDO CONSERVADOR DE ALSOGARAY, LA UCEDE, DESAPARECIDO PARTIDO QUE INGRESARON POR LA VENTANA QUE ABRIO MENEM.


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