El Señor de los cielos

Humberto Echechurre

El Señor de los cielos

A Joseph "Joe" Lewis le gusta mirar el mundo desde su colosal fortuna. Allí no pueden habitar las necesidades, por el contrario, la opulencia y la ostentación son el común denominador de la vida de este magnate que se encuentra en el "top ten" de las mayores fortunas privadas. No sería nada extraño, quizás uno más de los tantos millonarios que eligen a países como el nuestro.
En 2005, Joe oficializó su propuesta por medio de una solicitada en la que explicó sus deseos de "construir con sus propios fondos una pista de aterrizaje de 2.100 metros de largo por treinta metros de ancho y un hangar, destinada a un aeródromo privado de uso público". Con una inversión de US$ 20.000.000 realizó en tiempo récord una pista que le gana por 100 metros a la del aeroparque metropolitano.
Estratégicamente está cerca de su finca en Lago Escondido, en proximidades de El Bolsón. Desde allí conecta sus empresas esparcidas en otras partes del mundo. Allí vive cuatro meses al año, un paraíso que lo cautivó en 1992, cuando un amigo australiano lo invitó a recorrer sus campos. Cuatro años después, consiguió por solo ocho millones de dólares unas 12 mil hectáreas de rico suelo rionegrino. Aire puro. Aguas cristalinas. Excelente vista. Buen precio. Postal de un país generoso.
No solo es poseedor de tierras en Lago Escondido sino que además es propietario de numerosas hectáreas en Playas Doradas, una villa turística rionegrina con salida al mar argentino. En ese lugar el empresario inglés construyó el aeropuerto privado de grandes dimensiones, que le permite salir hacia el mundo, inclusive hacia las Islas Malvinas. Desde el 2005 el acceso público a las costas del lago se pusieron en jaque, aunque numerosas organizaciones ciudadanas y legisladores se pusieron al hombro la tarea de recuperar ese espacio que es de todos los argentinos. En esa etapa se encuentran.

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