Al cabo de un extenso debate, finalizó ayer el sínodo que analizó un texto referido a la familia. Los 270 obispos que participaron escucharon primero el contenido del documento con las modificaciones que se introdujeron en los últimos días antes de la votación.
El texto fue aprobado por una amplia mayoría. Necesitaba al menos del apoyo de dos tercios de los padres sinodales para prosperar. Con 94 párrafos, el documento propone "la integración" en la Iglesia de los divorciados que se vuelven a casar, tras el examen de "cada caso". El texto, cuyos dos párrafos difíciles obtuvieron un consenso menor, fue entregado al papa Francisco, quien lo hizo público inmediatamente.
"Mientras seguía los trabajos del sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia? Ciertamente no significa haber concluido con todos los temas inherentes a la familia, sino que ha tratado de iluminarlos con la luz del Evangelio, de la tradición y de la historia milenaria de la Iglesia, infundiendo en ellos el gozo de la esperanza sin caer en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o ya se ha dicho", dijo Francisco en el discurso de cierre. "El primer deber de la Iglesia no es el de distribuir condenas o anatemas, sino el de proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor que no nos trata según nuestros méritos, ni tampoco conforme a nuestras obras", aclaró

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