El temblor que azotó el sábado por la mañana la localidad de El Galpón sacó a la luz los graves problemas estructurales y la falta de controles y de sistemas de seguridad o recursos para actuar en casos de emergencia. Luego del sismo, la mayoría de los comercios del microcentro tuvo que cerrar sus puertas por los daños edilicios, de muebles y la pérdida de mercadería.
Relevamientos realizados por Defensa Civil y la Municipalidad de El Galpón confirmaron que, tras el movimiento telúrico, 170 viviendas y edificios presentan problemas estructurales, 34 casas quedaron en estado crítico y 20 deben ser demolidas en la zona urbana y rural.
Mientras, los pobladores todavía no pueden salir del horror que provocó el fenómeno telúrico de 5,9 grados en la escala de Richter, y tuvieron que soportar la demolición de parte de edificios históricos como la escuela Magdalena Güemes de Tejada.
Muchos de los inmuebles del centro del pueblo tienen más de 100 años. Algunos son de ladrillo y no tienen hierros. Por eso, muchas de las casas que quedaron irrecuperables se cayeron con facilidad cuando personal del Ejército utilizó máquinas para demolerlas.
Luego del fenómeno natural, el pueblo se quedó sin energía eléctrica y agua, debido a que se provee a los vecinos de pozos de los que se saca con bombas el líquido.
En 2010, la comunidad de El Galpón atravesó una difícil situación sanitaria debido, en gran parte, al colapso de la red cloacal. La situación motivó, entre otras medidas, la suspención de las clases en la escuela primaria Magdalena Güemes de Tejada a causa de la aparición de aguas servidas. La red sanitaria fue construida en la década del 70, cuando la localidad tenía sólo 1.500 habitantes, pero hoy llegan a 10.000 los pobladores.
En esa oportunidad, el daño en la red provocó el hundimiento del pavimento y la rotura de caños de agua potable en la esquina de 25 de Mayo y San Francisco Solano, donde se encuentra la parroquia local.
En Campo Santo
Mario Alberto Cuenca es el intendente de Campo Santo y aseguró que la localidad tiene los mismos problemas estructurales que El Galpón. "Ante un desastre natural, todo el mundo dice que hace falta esto y lo otro. Pero la solución está en el trabajo conjunto entre Provincia, municipio y Legislatura, con leyes de protección. Lo más fácil es echarle la culpa al intendente", dijo Cuenca a El Tribuno.

Sin bomberos
Ni El Galpón ni Campo Santo tienen bomberos voluntarios. En caso de urgencias, la gente de estas localidades debe recurrir a cuarteles de General Güemes que se encuentran a siete kilómetros.
"Antes de ponerse a criticar que faltan bomberos hay que ponerse a ver por qué algunos municipios no los tienen y solucionar el problema", dijo Mario Alberto Cuenca, intendente de Campo Santo
"La propuesta que yo tengo es que los bomberos sean empleados del Estado. El voluntariado es algo positivo, pero muchas de estas personas son humildes y tienen que tener trabajo para subsistir", señaló Cuenca.

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Sección Editorial

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Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 13 meses

Por suerte este periodista es objetivo,no como "cara de cera"(porque eso parece después del "retoque facial...)Mónica Petroccelli.

delfin llanos
delfin llanos · Hace 13 meses

Todas las ciudades y pueblos de Salta están en una situación igual o peor, parece que los que asumen como intendentes no tienen la menor idea de prevención y de estructuras o que es un desastre natural, solo se sientan en la intendencia a hacer números y viva la joda, los números a favor son los que les preocupa, total la mayoría de ello y sus familias no vive ahí, o se construyen una casa similar a los country.


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