Las escuelas son un verdadero centro de vida en los cerros. Allí los chicos estudian, comen, socializan y juegan. Por eso la escuela hogar Carlos Guido Spano de San Antonio de los Cobres, que educa a 454 niños, fue uno de los puntos donde se centraron las acciones de la caravana solidaria de El Tribuno. Durante dos días, los periodistas Rodolfo Ceballos y Laura Alvarez Chamale, el coach organizacional Israel Cinman y el director del diario, Sergio Romero, invitaron a los alumnos de distintos años a participar de la maratón de lectura y del taller de sueños. Los resultados fueron sorprendentes. Los que fueron a enseñar terminaron aprendiendo. Fueron a dar y quedaron con el corazón y las manos llenas. La maratón de lectura dejó plasmada la buena educación que reciben en la escuela hogar, el gran desarrollo interior de cada chico, los valores que cultivan, la afición por la lectura que existe en la Puna, donde el celular y la televisión no han ganado todavía la batalla contra los libros.
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Los chicos plasmaron sus sueños en una portada del diario. Javier Corbalán
Los chicos plasmaron sus sueños en una portada del diario. Javier Corbalán
El taller de sueños dejó el corazón de los visitantes de rodillas, con una emoción que quebranta, que supera todo lo vivido antes, y que enseña sobre la capacidad humana para cumplir los sueños. Los niños debían escribir en hojas con el formato de la tapa del diario El Tribuno, titulares con sus sueños. Heber, de 10 años, escribió: "El bombero Heber apagó un incendio y salvó la vida de 80 personas en San Antonio". Itatí, de 11 años, puso: "La maestra Itatí recibió una medalla de oro y volvió a enseñar a su San Antonio natal". Darío, de 11 años, anotó: "Explota el teatro con los Kjarkas y el sikus de Darío". Titulares como "Finalmente la familia vivió unida y feliz", fueron comunes. También soñaron con semáforos, edificios y museos para San Antonio, de donde nadie soñó partir. El último taller de sueños se hizo en el 5º A. Israel Cinman le preguntó a la maestra, Sonia Urbano, cuál era su sueño. Ella dijo: "mi sueño está cumplido. Yo fui una alumna de San Antonio que soñaba con ser maestra. Y aquí estoy". Quebrada por una emoción contagiosa, inmensa, la maestra agradeció: "mis lágrimas son de alegría por esta experiencia que demuestra cuánto aprenden, qué inteligentes y buenos son mis alumnos. Nunca abandonen sus sueños". Con esa sensación de nudo en la garganta, de no tener lugar en el pecho para acomodar lo aprendido, los periodistas, el coach y el director del diario se sumaron a la caravana solidaria que ya no promete regresar, sino que necesita regresar.

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