Cuando Turquía se encuentra haciendo las paces con antiguos aliados -tal es el caso de Rusia e Israel-, el atentado pone de relieve la fragilidad de un país que a raíz de su política exterior se ha puesto en el centro de la tormenta de los ataques terroristas.
Turquía parecía dispuesto a aprovechar el recambio al frente del Gobierno para enmendar las líneas de su política exterior y amigarse con antiguos aliados a los que se había enfrentado en los últimos años el ataque terrorista de Estambul ha vuelto a poner de relieve la fragilidad de un país que se ha visto arrastrado por los acontecimientos y ciertos proyectos personalistas de su presidente, Recep Tayyip Erdogan, hacia el creciente caos de Oriente.
Otra vez el Estado Islámico volvió a golpear en el aeropuerto Atatürk de Estambul, base de operaciones de la aerolínea de bandera del país euroasiático, Turkish Airlines, que con su número creciente de destinos por todo el planeta, sus grandes patrocinios y sus anuncios con estrellas mundiales como Lío Messi y Kobe Bryant se había convertido en un símbolo de la nueva y pujante Turquía que Erdogan quería presentar al mundo.
Un sueño que en los últimos dos años se ha ido esfumando progresivamente a medida que el país se sumía en la polarización y el conflicto, con constantes acciones armadas a manos del yihadismo y de grupos nacionalistas kurdos.
En un país como Turquía que lleva sufriendo durante décadas diversos tipos de acciones terroristas, solo tres de sus aeropuertos habían sido objeto de ataques. El primero, el de Ankara, en 1982 corrió a cargo de pistoleros del grupo armenio Asala que abrieron fuego de manera indiscriminada en la terminal del aeropuerto capitalino. El siguiente, el pasado mes de diciembre, el grupo armado kurdo lanzó un proyectil desde el exterior del aeropuerto Sabiha Gökçen de Estambul, que dañó varias aeronaves y mató a una señora de la limpieza.
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Y el tercero ocurrió este martes y los expertos en seguridad creen que fue "cuidadosamente planificado". Si bien el Gobierno sostiene que no se produjeron errores en la seguridad, un guarda encargado de los controles de acceso explicó que ellos nada pudieron hacer para detener a los atacantes antes de que interviniesen agentes del cuerpo de policía. "Nosotros no podemos hacer nada porque no vamos armados", dijo el empleado.
Con todo, una fuente de seguridad consultada opinó que "los policías hicieron bastante" considerando "la diferencia de potencia de fuego. Este tipo de atentados solo pueden ser prevenidos con información de inteligencia, durante la fase de planificación", aseguró el analista Hakan Çelik en CNN-Türk. Y de hecho, según publica el diario Hürriyet, los servicios secretos turcos habían alertado durante este mes de la posibilidad de que se produjesen atentados, señalando que el aeropuerto Atatürk era uno posible objetivo de los yihadistas, pese a lo cual no se incrementó la vigilancia.
Las investigaciones iniciadas por la sección de Lucha Antiterrorista de la Fiscalía se mantienen bajo secreto de sumario y, al contrario que en el caso de las víctimas, no dieron a conocer detalles sobre la identidad de los autores, si bien algunos medios apuntan a que podrían ser extranjeros. De acuerdo a los analistas locales, esta es una estrategia para enfrentar a turcos y kurdos. Los segundos siempre sospechan de la implicación de un Estado que, al menos hasta hace un año, miraba hacia otro lado respecto a las actividades de los grupos yihadistas que combate Siria.

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