Por prevención o temor, más tarde o más temprano, voluntariamente o bajo presión, los vecinos de Orán se sumaron masivamente a la campaña de descacharrado que incluyó en las últimas horas un intenso trabajo de cientos de voluntarios, miembros de seguridad y trabajadores de distintos organismos.
Conjuntamente, decenas de camiones salieron a las calles a recorrer cada rincón de la ciudad en una tarea sanitaria digna de reconocimiento.
La emergencia ante el elevado número de casos de dengue dejó por un momento las críticas a las actuaciones de los responsables del Estado y focalizó todas las energías en un objetivo común: la salud pública y el bienestar de la gente.
Articular el trabajo requirió de la colaboración mutua y la voluntad de los vecinos para eliminar los reservorios del mosquito, que solo en la ciudad de San Ramón dejó más de 800 enfermos, algunos con síntomas de un rebrote tan virulento como pocas veces se vio.
Las esquinas de Orán se fueron transformando desde las primeras horas de la mañana en la postal de una ciudad preocupada por la enfermedad, pero dispuesta a trabajar en forma mancomunada para salir adelante y ese es el valor superior en una jornada señalada por la reacción popular y los liderazgos positivos.
El Tribuno quiso sumarse a esta manifestación de voluntad y trabajo conjunto con un equipo de profesionales que se instaló en el norte de la provincia, en procura de una cobertura especial. Crónicas, opiniones, entrevistas, fotos y videos conforman el resultado de una tarea que puntualizó el equilibrio en la información y la apertura de opiniones.
El compromiso, como siempre, fue el aporte de una visión objetiva que ayude a comprender el problema en su contexto y acerque una solución para el bien de la comunidad desde los actores y representantes sociales. Todos fueron partícipes de la tarea de descacharrado y cada uno ocupó el lugar que le correspondía, pero resulta particularmente notable la actitud del intendente de la ciudad de Tartagal, Sergio "Oso" Leavy, quien gestionó y acercó a Orán una dotación de camiones y mano de obra para colaborar con las tareas de limpieza.
Quedaron para más adelante, y sin resignación, las responsabilidades sobre los casos fatales confirmados y los que puedan venir como consecuencia de la crisis.
Queda esa certeza en la opinión pública de que efectivamente hay una culpa compartida entre la comunidad y las autoridades por el rebrote del virus, pero al mismo tiempo está presente esa sensación de que la comunidad exigirá respuestas y hará valer en términos de costos políticos todo el mal momento que están pasando.
A la gente no le alcanzará, al final de esta crisis, la cabeza de un funcionario porque saben de sobra que esa es una respuesta que no los acerca a una solución de fondo para el postergado problema de la salud.

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Sección Editorial

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celina murphy
celina murphy · Hace 7 meses

Me parecio muy interesante su artìculo Daniel, es muy importante la colaboraciòn de la comunidad para combatir el dengue, y puede verse la gran voluntad de la gente para ello. Pero claro que no basta con los cuidados basicos y el descacharro.

Roberto Carlos Marquez
Roberto Carlos Marquez · Hace 7 meses

El pueblo trabaja, el gobernador se va de putas a Nueva York con el dinero del pueblo salteño.


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