"No denigrar al ser humano, no olvidar a los hermanos que viven en las villas o asentamientos ni ser indiferentes ante la droga y la trata de personas", fue el pedido del sacerdote Cristian Gallardo en la misa estacional con la que los católicos comenzaron ayer el triduo, como se denomina a los tres días cúlmines de las celebraciones de la Virgen y el Señor del Milagro.
Durante la homilía se destacó que este año los católicos deben centrarse en la misericordia y reflexionar sobre cómo vivir este sentimiento.
"Celebrar año a año el Milagro es comprometernos a crear una cultura de la misericordia frente a una creciente cultura de la exclusión, no como un signo de debilidad o simple solidaridad nacida por lazos humanos, sino por una cultura del amor...", señaló el religioso.
El sacerdote también habló de "cumplir acabadamente con la justicia que busca el bien común, la justa distribución de los bienes y el respeto del medio ambiente".
"El Milagro es el anuncio y la llamada a ser un pueblo que se compromete frente al dolor y la necesidad del hermano, a ser creador de la unión y no de la división", destacó el presbítero encargado de leer la reflexión central de ayer.

Ofrendas

La jornada de ayer amaneció gris y con una baja de temperatura que resultó un alivio para cientos de peregrinos que llegaban caminando desde localidades lejanas para participar de las celebraciones, que concluirán mañana a la tarde con la tradicional procesión del Señor y la Virgen del Milagro por las calles de Salta.
Ayer, la misa estacional se celebró a las 10, con la participación de autoridades provinciales y municipales y el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, que estuvo a cargo de la misa junto con el sacerdote Cristian Gallardo.
Emocionados, cientos de católicos llegaron a la Catedral con ofrendas, cartas y pedidos. Durante la ceremonia y luego de la lectura de la Biblia, los presentes fueron testigos de los pedidos que, desde el púlpito, se dirigió a las autoridades provinciales y del análisis de la situación social.
El gobernador Juan Manuel Urtubey asistió con su madre, Lía Mera Figueroa de Urtubey. También participó el vicegobernador Miguel Isa junto a su hija Eva y el intendente capitalino Gustavo Sáenz. Ricardo Villada, presidente del Concejo Deliberante, el presidente de la Cámara de Diputados, Santiago Godoy, y el legislador Andrés Zottos tampoco quisieron estar ausentes.
Los miembros de la Iglesia Católica reflexionaron sobre la convivencia familiar, las experiencias laborales y la vida en sociedad. "Cuántas veces en nuestras familias vivimos como extraños... En nuestros trabajos vivimos en medio de la competencia desleal, dejándonos seducir por el poder, el dinero y un poco de protagonismo", afirmaron.
"Vivir como hermanos que se aman, que se respetan, siendo instrumentos de la caridad de Dios", fue uno de los principales pedidos para este Milagro.
Uno de los momentos más emotivos de la misa fue el del saludo de la paz.
De esta manera se iniciaron ayer las celebraciones más importantes de la fiesta del Milagro.

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