El sector turismo, esa industria de enorme prosperidad en el país, comienza a entrar en una zona de incertidumbre y, justo, cuando comienza la temporada alta.
Pero el asunto tiene una historia de origen.
Los últimos días de octubre el Banco Central anunció a las entidades financieras autorizadas a operar en cambios y estas a sus clientes, como las compañías aéreas y operadores turísticos, que la disponibilidad de dólares se restringió de US$ 150.000 a US$ 75.000 por día.
O sea que el problema, como siempre, es el dólar.
Los operadores mayoristas en lugares hoteleros y en el alquiler de autos cobran con anticipación todo, o en el destino, pero sin fijar el tipo de cambio.
Las compañías no fijan el tipo de cambio para viajes programados con más de 30 días de anticipación y eliminan el financiamiento para abonar hoteles y alquiler de automóviles.
Una de las medidas que comenzaron a tomar las grandes compañías aéreas son las que se pueden generalizar en todo el sector. Es el caso de la suspensión de las ventas de pasajes a más de 90 días, porque no pueden garantizar la transferencia de las divisas a los prestadores de servicios del exterior. Al momento de reservar una habitación de hotel no aparece prácticamente la oferta de abonar en cuotas: solo ofrecen la cancelación cash.
Como se preveía, la resolución del Central empezó a tener un impacto negativo en el ánimo (y el bolsillo) de quienes viajaban con la ayuda de la financiación en pagos.
La falta de dólares se hace ahora evidente en el sector turismo, pero también subyace la inquietud por lo que va a suceder con la cotización del dólar a partir del año que viene.
Las compañías de turismo le aclaran a su clientela que en esta incertidumbre el monto a pagar será debitado de la tarjeta de crédito al momento de la liquidación.
Por ejemplo, si alguien pagó un paquete para marzo, cuando llegue a destino deberá desembolsar el dinero al cambio de ese día.
Por lo tanto, los viajeros deberán hacer un esfuerzo mayor para costear los viajes al exterior.
Con el alquiler de los automóviles sucede lo mismo que con los hoteles: ya no se puede abonar en varios pagos. Esa no fue la única decisión. También, algunas compañías y las propias agencias de viajes dispusieron acomodar los precios a los valores resultantes de una forma alternativa de obtención de divisas, como es el contado con liqui, que registra una brecha con el oficial de más 40%, superior al 20% que rige para las compras para ahorro y 35% para los gastos con tarjeta en el exterior.
Se quiere desalentar las compras especulativas basadas en las expectativas de devaluación en el curso de 2016.
Una confirmación del problema es el comunicado, por ejemplo, de la firma American Executive International.
La compañía explicó que "las operaciones cuyo inicio de los servicios sean superiores a 15 días corridos pueden ingresarse, confirmarse y abonarse, pero no se fijará el tipo de cambio y no se realizará la entrega de documentación hasta que ingresen en el período de 15 días anteriores al primer servicio prestado por nuestra empresa".
Ahora, luego que de la disposición del Central instala lentamente un uso y costumbre comercial, algunas compañías, a falta de un dólar que sea un referente, fijan el tipo de cambio solo para aquellas reservas cuya fecha de inicio de los servicios sea inferior a 30 días corridos, tanto sean pagadas con depósitos, transferencias bancarias o tarjetas de crédito.
En este contexto, el bolsillo del viajero que ahorra dólares al valor AFIP hoy tiene una modificación.
El Gobierno, en septiembre pasado, redujo hasta 50% el cupo para comprar dólar ahorro.
El cupo de la AFIP permite hasta una compra de US$ 2.000 mensuales, lo que hace que el mayor número de operaciones se concentre a comienzos de cada mes.
Los recortes causaron una oleada de indignación con fuerte eco en las redes sociales, donde se cruzaron las quejas de los que encontraban problemas para entrar al sistema con los que habían logrado hacerlo y, por eso mismo, se toparon con la poda en los montos aprobados por la AFIP.
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