Las arcillas están delante nuestro todo el tiempo y sin embargo pocas veces nos percatamos de su presencia y valor. Forman parte de los suelos del jardín, de los terrenos sobre los que se apoyan nuestras casas, de los campos donde sembramos, de los ladrillos, tejas y demás cerámicas rojas, del cemento, y comprenden una lista interminable de especies minerales, variedades, lugares de ocurrencia y aplicaciones. Se utilizan en medicinas, chocolate, papel, pinturas, y cientos de usos más de la vida moderna.
Pero, ¿qué son las arcillas?
Desde el punto de vista químico son silicatos, generalmente hidratados, con metales alcalinos (sodio, potasio) o alcalino térreos (calcio, magnesio), junto a elementos químicos varios.
Desde el punto de vista mineralógico son filosilicatos, esto es silicatos en hojas o láminas. Vistas al microscopio electrónico son como páginas de un libro. Entre esas capas se puede colar agua y ello las hace expandibles. Esa expansividad permite que se hinchen en verano por las lluvias y se contraigan en invierno en la época seca lo que causa daños a las calles, casas y otras obras urbanas donde ellas se encuentran. El tamaño de las arcillas es microscópico en el orden de milésimas de milímetro. Todo lo que llamamos tierra, barro, fango, lodo o polvo está formado especialmente por arcillas.

Alma de arcilla

La arcilla pura es de poca dureza, se raya, raspa y desmenuza con la uña y si se la fricciona se pule y adquiere brillo. Cuando le arrojamos el aliento devuelve un olor característico: olor a arcilla. Si tomamos tierra común y la desleímos agitándola en un vaso de agua, empezarán a decantar primero las arenas finas, luego los limos y finalmente la turbidez final que son las arcillas.
De igual manera trabaja la naturaleza donde los ríos llevan hacia los lagos, mares y océanos los materiales que levigan y arrastran desde los continentes.
Los deltas son el producto de la acumulación de esos materiales. La materia en suspensión, como la que caracteriza y da el nombre al río Bermejo, son las arcillas que se depositarán en el fondo de las cuencas. A veces se mezclan con abundante materia orgánica que millones de años después pueden convertirse en esquistos bituminosos y generar hidrocarburos líquidos y gaseosos por maduración térmica. El shale-oil y el shale-gas son arcillas que contienen entrampado gas y petróleo y que pueden liberarse mediante fracturamiento hidráulico (fracking).

Los polvos del Sahara

A su vez la impermeabilidad de los mantos de arcillas es lo que aísla en forma natural los depósitos de hidrocarburos convencionales en profundidad y también los acuíferos que conducen el agua subterránea y extraemos para consumo. El viento cuando sopla en superficies desérticas arrastra sedimentos, especialmente arena en su parte inferior y polvo eólico o arcillas hasta tres o más kilómetros de altura. Los polvos de los vientos de la Puna se depositan en el Gran Chaco y bajan con toda su carga de elementos químicos naturales. Los polvos del Sahara cruzan el Atlántico y llegan hasta América del Norte o bien cruzan el Mediterráneo hacia Europa.
Las lluvias de sangre de San Genaro en Italia son los polvos rojos eólicos del norte de África que por la humedad forman gotas de barro rojo. Cuando esos polvos eólicos se depositan dan lugar al loess. Estos constituyen una excelente materia prima para la fabricación de cerámicas.
Los chinos tienen grandes depósitos de esos materiales que usan desde la antigedad para sus afamadas porcelanas y de allí uno de los nombres: "China-clay" (clay es arcilla en inglés).
El barro común se usa para la preparación de las cerámicas rojas, desde el humilde ladrillo hasta las sofisticadas tejas, tejuelas, mosaicos, azulejos sin vidriar, etcétera. Ello en base a la capacidad de las arcillas de absorber agua y volverse plásticas y moldeables. Las arcillas marinas, cuando son de buena calidad, pueden también utilizarse para la fabricación de cerámicas, a las que se les da mayor valor con el vidriado y la decoración.
En Salta esta industria ha sido desarrollada por la Cerámica Alberdi en el Parque Industrial que extrae las arcillas marinas ordovícicas de la Sierra de Mojotoro. La confección de ladrillos se hace generalmente a partir de las arcillas comunes que forman parte de las viejas terrazas de los ríos del Valle de Lerma. Las margas son arcillas calcáreas que se usan en la fabricación del cemento. Las arcillas son las primas hermanas de las micas y entre ambas representan unas 150 especies minerales. Algunas arcillas comunes son la illita y la montmorillonita. Muchas provienen de la alteración de otros minerales, en especial de los feldespatos. Entre ellas se tiene la caolinita que se usa para porcelanas, cerámicas especiales, caucho, papel, pintura, remedios y hasta para agregar al chocolate. La bentonita se forma cuando una ceniza volcánica cae en un lago y a lo largo de miles de años se altera dando una arcilla blanquecina cuyo mayor uso es en la preparación de los lodos para las perforaciones petroleras o de aguas subterráneas. Otra de las propiedades de las arcillas es su impermeabilidad y por tanto se las puede usar de camas impermeables para la construcción de represas, canales, acequias, piletas, basurales y otras obras. Una de las ventajas de la ubicación del vertedero San Javier en Salta es estar construido sobre arcillas de viejas cortadas de ladrillos.
Esas arcillas actúan como un impermeabilizante natural a los drenajes líquidos. Hay arcillas especiales como son la hectorita, que es una arcilla de litio que se usa en cosmética; la sepiolita, una arcilla de magnesio llamada "meerschaum" o espuma de mar que tiene una gran avidez de agua y produce apegamiento si se la acerca a la lengua y que se usó para pipas, mangos de bastones y otros objetos ornamentales en un símil marfil; la surita, una mica de plomo descubierta en la Argentina por el japonés Kitaro Hayase, entre más de un centenar de especies entre micas, hidrómicas y arcillas.

Arcilla mortal en La Poma

Algunas arcillas tienen la propiedad de licuarse ante golpes o movimientos: tixotropía. Esta resulta útil para sacar el barro que se pega al caso de los grandes barcos, pero sumamente peligrosa cuando reacciona al paso de las ondas sísmicas y puede licuar el subsuelo haciendo que colapsen las construcciones allí asentadas. Esto pasó en el viejo pueblo de La Poma en la navidad de 1930.
Las arcillas tienen además propiedades beneficiosas para la piel y en tal sentido se utilizan en muchos campos de aguas termales mediante la técnica de la peloterapia. En Perú, Bolivia y el norte argentino todavía se mantiene la costumbre de la geofagia (comer tierra), que es la ingesta de ciertas arcillas a las que llaman chacco o phasalla. Lo cierto es que a lo largo de la historia de la humanidad primero fue la piedra; luego el hombre domesticó el fuego, moldeó el barro y obtuvo las cerámicas o tierras cocidas. Nuestros pueblos indígenas fueron excelsos ceramistas y así destacan las bellas urnas de la cultura Santamariana, entre otras. En la Puna de Jujuy está Casira, un pueblo de alfareros. Hay arcillas refractarias para hornos, arcillas que absorben ávidamente las grasas (tierra de batán), etcétera. Muchas formaciones geológicas del norte argentino contienen capas de arcillas de gran pureza, ya sea porque se depositaron en ambientes marinos durante el Paleozoico o en lagos o playas continentales durante el Mesozoico y Cenozoico. Los lagos que se formaron por colapso de laderas en las grandes quebradas de Humahuaca, Escoipe, Toro, Las Conchas, Valles Calchaquíes y otras han depositado arcillas blanquecinas de buena calidad cerámica.

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