El proyecto de reforma política para las elecciones de 2017 ya tiene sanción de Diputados y está siendo debatido en el Senado.
El voto electrónico sigue como tema conflictivo, porque para muchos legisladores no ofrece garantías.
Luego de la reunión del ministro Rogelio Frigerio con los senadores, estos dejaron en claro que van a tomar su tiempo para despejar dudas e introducir modificaciones.
El presidente Mauricio Macri quiere que no haya cambios, que se instrumente en todo el país y advierte que "no hay plan B".
Las modificaciones que realice el Senado pueden ser decisivas porque para insistir con el texto que aprobó Diputados en octubre, el oficialismo necesitará sumar veinte votos más y así llegar a dos tercios.
Una propuesta, que ya tiene un guiño de Frigerio, es la que introdujo Juan Carlos Romero y contempla que "un organismo independiente cumpla el rol de la máxima autoridad electoral". "Ningún gobierno que compite en una elección debería ser el mismo que contrate el sistema que le dará el resultado", opinó el legislador salteño, quien anticipó que el proyecto "va a salir, con modificaciones".
La iniciativa ya había sido admitida por el PRO, pero no figura en el texto. "Si hubiera un organismo independiente, en el que todos confiáramos, se minimizaría el riesgo porque garantizaría la transparencia de los comicios", agregó. Romero anticipó que los senadores "no queremos cometer errores por apuro; serán dos semanas de tratamiento".
"El problema no está entre el recuento de la máquina y el recuento manual. En Salta ya ha pasado que la gente marcaba una cosa y aparecía otra en la pantalla, por error de la máquina o por cualquier otro motivo", opinó. Por eso, agregó, "hay que evitar riesgos".
Cuestionamiento académico
Muchos legisladores no comparten la idea oficial de que un sistema electrónico de chip sea infalible.
Los universitarios, tampoco. Técnicos informáticos de las universidades de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Río Cuarto, Comahue y el Conicet se sumaron al debate y aportaron recelos. Esteban Mocskos (UBA) opinó que se trata de un sistema que no permite que se vea el código fuente. "Eso es lo que se puede auditar. Cuando el código es abierto, uno puede mirar. Cuando es cerrado, no", explicó, y dijo que "un error inyectado a propósito se puede explotar cambiando cada tanto algún valor de algún voto".
El sistema no es hermético. Los expertos saben que "en la era del jaqueo" existe riesgo de filtración de información confidencial. Consideran muy fácil interferir un sistema informático y advierten que "es imposible desarrollar un software sin errores que preserve el secreto del voto, la integridad del resultado y la auditabilidad del mismo". Piensan que "la persona que desconoce el proceso puede ser engañada y hasta inducida a votar por tal o cual candidato, porque se la puede amenazar con averiguar a quién votó".
Macri, irreductible
Ayer, Macri defendió el voto electrónico. "No nos van a asustar", dijo, y ratificó la decisión de "no seguir con un sistema tramposo". El presidente considera que el voto manual deja mucho margen al fraude y al clientelismo. "Con un lector podemos saber en minutos el resultado y hay tecnología de sobra para que estemos tranquilos; esto está muy desarrollado en el mundo".
Hay tecnología, pero pocos países utilizan el voto electrónico. El chip y la creación de un órgano independiente que contrate el sistema con el cual se va a votar son dos cuestiones clave y pendientes para acordar durante estas dos semanas, antes de la votación en el Senado.

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