Cada vez hay más electrodomésticos conectados en red, desde un lavarropas que renueva el pedido de jabón hasta una heladera con cámara incorporada que se puede activar desde la calle.
Lentamente la gente se va acostumbrando a la idea de tener un hogar interconectado y digitalizado. En las ferias de tecnología, muchos fabricantes exponen sus productos del futuro para que los consumidores comprueben por sí mismos si toda esta innovación técnica también es razonable.
Por ejemplo, la nevera de LG, cuya puerta se abre automáticamente con solo poner el pie debajo de ella. Seguramente una función práctica si uno justo tiene las manos ocupadas. ¿O podría resultar molesto porque la heladera se abre más veces de lo necesario por el solo hecho de acercarse mucho a la puerta?
Otra idea de los fabricantes de refrigeradores LG: con apenas un golpecito se abre un panel de vidrio transparente a través del cual se puede ver el contenido de la nevera sin que entre aire caliente. Suena sensato, pero recién en el uso diario se verá con qué frecuencia realmente se utilizará esta función.
En general, este es el año de los refrigeradores. Samsung agregó a su modelo superior una especie de tableta gigante en la puerta con una pantalla táctil de 21,5 pulgadas a través de la cual se podrá encargar comida. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un electrodoméstico, como una heladera, se cambia normalmente recién después de 10 a 15 años de uso, y las tabletas se vuelven obsoletas tras pocos años.
Con las redes también surgen nuevos nichos, algo que ya reconoció la compañía estadounidense de comercio electrónico Amazon. Por ejemplo, el fabricante de lavarropas Whirlpool pide el producto de limpieza a través de ese servicio online.
Por su parte, Ford y Amazon se asociaron para controlar desde la casa todo tipo de datos del coche con el identificador de voz del asistente Alexa.

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