Carlos Auza de Bairos Moura (41) es martillero público y corredor de comercio. Se formó en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral. Actualmente es docente de cuatro cátedras de la carrera de Corredor Inmobiliario y Martillero Público que se dicta en la Facultad Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Salta. Dice que a su vocación la definió el conocimiento desde temprana edad de una ancestral forma de comerciar: la subasta, y el deseo de incursionar en el ámbito judicial. Esa fusión lo llevó a elegir su profesión. Al contrario del origen del sistema de trocas, que se pierde en los primordios de la humanidad, la venta pública de bienes sigue conservando esa identidad de beneficiar al mejor postor, aunque ahora se haga regularmente por mandato y con intervención de un juez.
"La subasta tiene su origen a partir de la invención de la moneda como elemento de intercambio. A partir de allí romanos, fenicios, griegos y egipcios la adoptaron y mejoraron. Hoy sigue siendo una excelente forma de comercialización en todo el mundo", sintetiza Carlos con una didáctica elocuente. Añade que los aspectos básicos de la subaste perviven, como la figura del martillero o rematador, imprescindible en esta institución.
Siempre en un diálogo entre temporalidades antiguas y modernas, Carlos comenta que el avance en su profesión va llegando con las "internet auctions", es decir, pujas que interesados efectúan por la red de redes simultáneamente a las presenciales y que se concluyen cuando por cada lote no se incorpora ninguna oferta más, ya sea presencial o por internet. "Esta nueva realidad nos invadió a tal extremo que en la provincia de Buenos Aires está legislada la subasta judicial electrónica mediante la ley 14.238 y seguramente esto llegará en poco tiempo a nuestro medio", comenta Carlos.
"Un martillero público debe ser culto, tener conocimiento del mercado y una conducta intachable".
De hecho este campo, a pesar de tan revisitado, está lejos de no generar novedades.
Respondiendo al requerimiento de la ley nacional 25.028 de título universitario de validez nacional para este actor es que la Universidad Católica de Salta amplió el espectro de su oferta de carreras con la propuesta para corredor inmobiliario y martillero público. "Salta necesita de profesionales con una buena formación específica en negocios inmobiliarios, administración de consorcios, como así también en subastas que vayan más allá del remate judicial y pongan en la vista de nuestros egresados la idea de crear un mercado de remate de obras de arte, alhajas, hacienda, etcétera, que en Salta aún no se desarrolló", aporta Carlos.
Experiencia
En un período breve de tiempo la memoria de Carlos es capaz de componer su escenario iniciático: año 1997, un remate judicial en el salón de Remates del Colegio de Martilleros de Salta, ubicado en la calle España 955. "Se remataban distintos bienes muebles y recuerdo que para mí era el momento más esperado de mi carrera, desde que la había comenzado en 1996", rememora Carlos.
Ese día finalmente luciría sus condiciones para martillero público. Por eso hoy, cuando la función de educador que ejerce lo ha llevado a reflexionar sobre el asunto de si se está predeterminado para cierta profesión o si la propiedad y el carácter para el oficio pueden adquirirse sobre la marcha, no duda en decir que "un buen martillero público debe ser una persona culta, con un léxico acorde con su formación, un profundo conocimiento del mercado y una conducta ética intachable". Así con estos altos estándares sin duda que la percepción social de la figura del martillero público será más conocida y reconocida.
"La profesión logró una jerarquización a partir de la creación de la carrera universitaria. La sociedad de a poco va conociendo y rompiendo con viejas ideas como la de ver al martillero solamente como un brazo ejecutor de la Justicia, para atender otros aspectos de él puestos en ejercicio en otro tipo de actividades que también le son propias como la tasación de toda clase de bienes y los remates no vinculados a un expediente judicial", explica.
"Debe mostrar su amor por la profesión, incursionar en innovación, perfeccionarse y actualizarse".
Además explicita que los egresados universitarios son percibidos por la sociedad como protagonistas en la actividad inmobiliaria, debido a que el título los habilita para el corretaje inmobiliario. "Todos estos aditamentos generan un creciente reconocimiento en el medio social", opina.
Aunque desilusione a un auditorio ávido de historias que involucren una propiedad que encarna la lucha de varias generaciones y cuyos propietarios -caídos en desgracia- van a impedir el remate oponiendo su humanidad o apelando a sus lágrimas, Carlos comenta que siempre sus subastas se desarrollaron con normalidad. "Nunca tuve una mala experiencia en un remate", acota.
Quizá como resabio de plaza nueva aún, al ejercer su profesión los martilleros públicos deben sortear dificultades. Según Carlos estas se inscriben en aspectos relacionados con las distintas formas de subasta como obras de arte, joyas, mobiliario de época, hacienda y otros objetos coleccionables que tienen un gran mercado en provincias como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, aunque en Salta aún no existen o no se desarrollaron como habría de esperarse.
La docencia
Para Carlos su rol como docente es la combinatoria de dos pasiones "el martillo y la enseñanza". En el aula, ese espacio donde muchos educadores sucumben ante la pasividad obligatoria que la aprobación de la materia supone para los alumnos, Carlos dice que él pone "garra". "Intento transmitirles todo mi entusiasmo, mi experiencia y mi conocimiento. Los insto a realizar cosas nuevas en la profesión que abrazarán, a que aprovechen todo su potencial, a hacerles frente a los desafíos de los nuevos tiempos y a generar la necesidad de estar siempre adquiriendo más conocimientos", define. Agrega que en general el alumnado es receptivo porque muchos de ellos eligieron más que una carrera, una actividad de la cuales desean hacer su medio de vida.
"También pensar qué puede aportar para una jerarquización de la actividad que ejerce".
"Ellos saben lo importante y trascendente socialmente que es poseer un título universitario", asegura. De hecho en sus clases los estudiantes disfrutan de un trabajo de campo con mirada ecléctica. Tanto concurren a subastas judiciales o de hacienda, como visitan muestras del tenor de ArteSalta que en 2015 se realizó en El Palacio Galerías. "Concurrimos a distintos eventos vinculados al mundo de los negocios, pero también busco ponerlos en contacto con artistas y otras personas relacionadas con el mundo del arte", señala y tal vez su mente vuelve a transportarlo al recuerdo, al momento en que se impresionó ante objetos de impactante belleza como unos muebles de época ingleses estilo Reina Ana, maravillosamente conservados; o cuando tuvo en sus manos cuadros de artistas salteños como Ramiro Dávalos y Miro Barraza, listos para engrosar la colección de un particular. "Los martilleros deben demostrar su amor por la profesión, incursionar en innovación, perfeccionarse y estar actualizados. También pensar qué pueden aportar para una jerarquización de la actividad, respetar las normas y ser impecables en su obrar", concluye.

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Ram Test
Ram Test · Hace 5 meses

La leí dos veces a la nota y no puedo encontrar el sentido y peso intelectual de la misma, me resulta insulsa, como incompleta, soy ingeniero en sistemas y autodidacta en filosofía y sociología. Sí, me resultó atractivo ver que mantenemos un autoengaño, sutil social, con respecto al equilibrio económico, que corresponde a otro estilo de nota.


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