Elia Fernández tenía ocho años cuando perdió a su madre en la masacre de Palomitas. Era la mayor de los dos hijos que tenía la arquitecta María del Carmen Alonso (sobrina del exgobernador Miguel Ragone y exfuncionaria de su gobierno). "De mi madre tengo los mejores recuerdos, lo más lindo era cuando íbamos al cine y luego nos llevaba a tomar algo en las confiterías que estaban a la vuelta de la plaza 9 de Julio", contó Elia. Dijo que todos los días, junto a su hermano Roberto, esperaba con muchas ansias el regreso de su madre en casa. "Su muerte nos cambió la vida, ya nada fue igual a partir de ese momento", expresó Elia, quien ahora es mamá de dos niños.
Explicó que la arquitecta Alonso era una mujer muy emprendedora, ya que además de su trabajo en la Municipalidad y de su actividad privada hacía obras de teatro en la Casa de la Cultura y que estaba muy comprometida con la causa de los más humildes. "Lucrecia Barquet me comentó que antes de empezar las funciones iban a buscar a los lustrabotas de la plaza y los hacían entrar gratis para que pudieran disfrutar de las obras", recordó.
"Hoy viendo a la distancia las cosas, siento mucha admiración por esa generación, por el compromiso de lucha que tenían y por la capacidad de sostener esa lucha en el tiempo, cosa que hoy no se ve", dijo. Y agregó: "Ellos tuvieron la energía para platearse otra opción y la llevaron adelante con mucha determinación y como hija de esa gran mamá que tuve me hace sentir muy orgullosa".
Elia Fernández forma parte de la Agrupación HIJOS y de la Red Internacional HIJOS que desde el retorno de la democracia han marcado una fuerte presencia en los distintos eventos relacionados con el terrorismo de Estado. "Más allá de las condenas dictadas a los responsables de la masacre de Palomitas, los hijos de las víctimas del terrorismo de Estado concebimos la idea de que debemos mantener viva la memoria de nuestros padres para que esta historia no se vuelva a repetir y para no ser víctimas de persecución de ningún gobierno". En ese sentido señaló que "estamos unidos por lazos muy fuertes y por eso donde hay un juicio por crímenes de lesa humanidad siempre estamos presentes".
Deuda del Estado
Tania Kiriaco, la abogada querellante de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), abogó para que los 40 años de la masacre de Palomita "sirvan para mantener más viva que nunca la imagen de las víctimas del terrorismo de Estado". La letrada sostuvo que si bien la Justicia condenó a la máxima pena a los coroneles Carlos Alberto Mulhall, Miguel Ángel Gentil y Hugo César Espeche por la matanza de los once presos políticos, el Estado sigue en deuda con la sociedad y con los familiares de dos de las víctimas de la masacre. Se trata de las docentes Evangelina Botta y Georgina Droz.
"Ellas fueron sacadas del penal de Villa Las Rosas aquella madrugada del 6 de julio de 1976 junto a los otras nueve víctimas, pero sus cuerpos no aparecieron en Palomitas", expresó Kiriaco. Dijo que "por eso esperamos con mucha expectativa el juicio por la causa residual de Palomitas cuya cara visible es el exjuez federal Ricardo Lona, quien tenía a su cargo las causas por la detención de los masacrados". También señaló que se sigue investigando a los guardiacárceles que estuvieron trabajando la noche en que las víctimas fueron cargadas en un camión del Ejército para asesinarlas. "Lamentablemente el pacto de silencio sigue vigente y nosotros confiamos en que en algún momento ese pacto se pueda romper", manifestó.
Kiriaco indicó que en Salta hubo 220 desaparecidos y que fue en esta provincia donde el proceso marcó con más fuerza su proceder. "Quizás esto explica por qué en ninguno de los juicios que se han ventilado hasta ahora nadie se animó a hablar", opinó. Explicó que en el caso de la UNSa han desaparecido muchos profesores y estudiantes y que eso no fue solo obra de los militares, sino de los civiles infiltrados que se inscribían como estudiantes en esa casa de estudios para delatar a los militantes políticos.
"Lo que quedó claro en todos los juicios es que la fuerzas armadas atacaron a un sector por cuestiones ideológicas y para ello contaron con el aporte de muchos infiltrados", sentenció.

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Sección Editorial

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laura  ing
laura ing · Hace 5 meses

hay que revisar bien el relato que hicieron estos k no fueron idialistas que buscaban vivir en libertad eran asesinos a los familiares les vino bien pq recibieron buena plata

RICO TIPO
RICO TIPO · Hace 5 meses

Verdad.

RICO TIPO
RICO TIPO · Hace 5 meses

CADA UNO ES DUEÑO DE ADMIRAR LO QUE QUIERA PERO YO NUNCA ADMIRARIA A ASESINOS.


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