El Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta (Ciunsa) es uno de los más importantes del país y tiene solo 40 años de vida. El doctor Arturo Oñativia fue el impulsor y el primer presidente del Consejo, quien le aportó todo su conocimiento y experiencia. Sus investigadores son reconocidos a nivel nacional e internacional, y las publicaciones científicas se encuentran entre las más prestigiosas de Iberoamérica. Sin embargo el área se encuentra en problemas porque hace tres años que recibe exactamente el mismo presupuesto: 3.300.000 pesos anuales. "Si no fuera porque el Consejo Superior aportó $1.500.000 anuales en 2014 y 2015, que es el 50% de lo que nos da Nación, la situación sería sumamente complicada porque la inflación nos modifica los presupuestos de manera permanente", dijo su presidenta, Mónica Farfán.
"A esto se suma la total incertidumbre sobre las decisiones que tomará el Gobierno nacional. No nos han comunicado ningún tipo de política al respecto", agregó.
La falta de actualización en el presupuesto destinado a Ciencia y Técnica se ve con preocupación porque las universidades públicas tienen la obligación de investigar, ya que son usinas de creación permanente de conocimiento que enriquecen la labor académica y aportan a la productividad de la Nación. El Ciunsa con los diferentes institutos de investigación trabaja de manera colaborativa con organismos públicos y privados.
Farfán habló sobre estos temas con El Tribuno.

¿Puede contar brevemente la historia del Consejo de Investigación?

El Consejo comienza a funcionar en 1976. En ese momento la universidad era chiquita y había muy pocos grupos que podían desarrollar investigaciones así que se nucleó prácticamente alrededor de lo que es Ingeniería Química y Geología, que era muy fuerte, y por supuesto la parte de Humanidades. Esos grupos constituyeron el núcleo de investigación que con el tiempo fue cambiando su modalidad. Luego se creó el Consejo de Investigación con representación de las seis facultades. Con la normalización del Consejo y a partir del año 89 se comenzaron a seleccionar los proyectos a través de evaluaciones externas. Esto fue muy atinado porque en 1995 entró en vigencia el Programa de incentivos nacional a la investigación, que exige la evaluación externa de los diferentes proyectos. Esto garantiza la transparencia del funcionamiento.

¿Cómo se financian los pro
yectos?

Cuando comenzó a funcionar el Ciunsa el director de la investigación iba solicitando apoyo económico. Eso lo hacía discrecional. El que pedía más generalmente recibía más. Algunos ignoraban lo que podían solicitar y entonces tenían menos apoyo económico. Esto cambió a partir de 1998. Allí se comenzó a aplicar un régimen de subsidios igualitario para todos los proyectos, donde cada director recibe un monto anual que administra según un reglamento de presupuesto y del que debe rendir cuentas anualmente con toda la documentación probatoria. Esto no incluye honorarios. Esa fue una tarea de organización muy importante que la hizo la doctora Graciela Lesino e igualó las condiciones de trabajo de todos los directores de proyectos.

¿Cuántos son los proyectos de 
investigación que hay en este momento?

Actualmente tenemos 270 proyectos y son de lo más variados, pero todos con un fuerte compromiso con la comunidad y con la región. Para ventaja de la universidad, en la gestión anterior se incentivó que hubiera más investigación aplicada. Nosotros siempre hemos tenido una fuerte presencia regional. Quizá por el modo en qué se originó la universidad. En un principio eran casi todos profesionales que trabajaban en el medio. Hay proyectos muy notorios por ejemplo en la parte de aguas.Varios grupos de la universidad trabajan con este tema cada uno orientado a distintas aplicaciones: tratamiento de efluentes domiciliarios; evaluación de vectores de enfermedades en aguas; métodos de tratamientos de efluentes industriales. Hay todo un campo vasto en el agua que ha dado origen a convenios nacionales aplicados. En este momento tenemos un proyecto Fonarsec (Fondo Argentino Sectorial) por 20 millones de pesos financiados por la Nación con fondos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) que es para usar los efluentes cloacales para la generación de gas y eso se trabaja con Aguas de Norte. Este tipo de proyectos obligan a tener una empresa o un organismo externo a la universidad que sea el beneficiario o el que va a adoptar esa tecnología. Tenemos otros proyectos relacionados con una hilandería de la provincia de Jujuy que es para la mejora de la producción de tejidos autóctonos, con lana ovina y de llama.
¿Cómo se encuentra la UNSa en el campo de la investigación con relación a otras universidades?

De acuerdo a la medición del ranking Scimago, que toma diferentes variables, en el sistema Iberoamericano que mide a todas las universidades de Iberoamérica, teniendo en cuenta la producción científica medida en cantidad de publicaciones de sus investigadores, tenemos que la primera es la de Sao Pablo de Brasil, que es un monstruo luego en la posición 11 está la Universidad de Buenos Aires (UBA) con 9.700 publicaciones, La Universidad de la Plata aparece en el lugar 30, la Universidad Nacional de Córdoba en el 61 con 2.800 publicaciones y la UNSa en el lugar 214 con 265 publicaciones. La cantidad de publicaciones tiene que ver con la cantidad de docentes investigadores con que cuenta la universidad y con el presupuesto, que en nuestro caso es infinitamente menor que la UBA, La Plata o Córdoba. En cuanto a las privadas la primera que aparece en este ranking está en el puesto 239 y es la Favaloro que tiene un régimen semipúblico.
Eso es en cantidad de publicaciones, pero ¿cuál es el impacto que tienen en el ámbito académico?

Hay que aclarar que las publicaciones científicas internacionales se dividen en cuartilos. En el cuartil superior aparecen las revistas internacionales de más alto impacto y la UNSa está en el superior con el 41% de sus publicaciones. Es un porcentaje alto si se compara con la UBA que tiene el 51% de sus publicaciones en ese cuartil y La Plata con el 45%. Ahí estamos en igualdad de condiciones pero tenemos presupuestos muy diferentes.
¿Cuál es la perspectiva para este año?

De incertidumbre. Hay que tener en cuenta que el presupuesto para investigación lo propone el Consejo Interuniversitario Nacional y lo fija Presidencia. El presupuesto para Ciencia y Técnica hace tres años que no se mueve. Desde hace tres años recibimos 3.300.000 pesos, así que ya vamos mal. La UNSa ha contribuido en el 2014 y el 2015 con refuerzos por 1,5 millón de pesos anuales porque estábamos con problemas de inflación. Casi el 50% de lo que nos presupuestó Nación. Los costos de investigación son elevados.
Esperamos que las nuevas autoridades apoyen este tipo de acciones porque son muchos los alumnos y docentes que participan en nuestros proyectos.
Muchos chicos que están en tercero o cuarto año ingresan a los proyectos de investigación porque estos contribuyen a su formación desde otra mirada que es no solo la curricular.
¿Cuáles son las condiciones para ser investigador?
La universidad siempre ha tenido la obligación de formar profesionales y además generar conocimiento académico. Eso permitió que crezca el Conicet y todos los institutos que tenemos. La UNSa cuenta con cinco unidades ejecutoras de doble dependencia que tenemos, o sea que dependen de la UNSa y del Conicet y deben cumplir requisitos para las dos entidades, esas son el Iniqui (Instituto de investigaciones para la industria química), el Inenco (Instituto de Energía No convencional) , el Ibigeo que es el Instituto de biología y geología, el IPe que es el Instituto de Patología Experimental y el ICSO que es el Instituto de Ciencias Sociales y Humanas. Hemos crecido y mejorado todos los indicadores. Así contamos con más de 200 becarios y un centenar de investigadores. Es un número importante si tenemos en cuenta que hay universidades que no consiguen becarios.

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